Monumentos a la Enfermedad

Hace casi treinta años, un viejo amigo venido del lejano Perú, Don José Taboada, me decía que no le gustaban los hospitales inmensos de los que se vanaglorian los políticos del patio. Se refería a los de su patio y a los del mío. Según él, esos gigantescos hospitales eran inmensos monumentos a la enfermedad y al fracaso de los países en sus políticas de salud.

Y tenía razón. Lo contrario a la salud es la enfermedad y esos hospitales viven llenos de enfermos.

En estos días se debate en los medios el tema de la oposición del Colegio Médico Dominicano a la forma en que el gobierno plantea dar inicio a los centros de atención primaria. No cabe duda de que la atención primaria es el eje de una eficaz política de salud en cualquier país. Pero en nuestra República lo es más porque la mayoría de los dominicanos y dominicanas no mueren por enferemedades que sólo se curan con emisores de positrones. La gente se muere por cosas más simples y pedestres, cosas que se pueden prevenir y evitar, cosas como la diarrea, enfermedades transmitidas por mosquitos, enfermedades de estilo de vida, cosas que matan poco a poco.

Por eso nuestro sistema de salud debe migrar de un modelo clínico basado en la terapia, a un modelo epidemiológico basado en la prevención. Esperar a los enfermos en los hospitales es como esperar al enemigo en una trinchera. Un enemigo que llega cuando a él le conviene y cuando no estamos preparados para recibirlo. Ese enemigo, la enfermedad, tenemos que salir a buscarlo a los sitios en los que se esconde y se fortalece para atacarnos. De la misma manera, dispersar la atención médica evitaría las enfermedades que se contraen en los centros de atención atestados de enfermos. Por qué tendríamos que llevar a un infante a un hospital para ponerle una vacuna, arriesgándole así a contraer una enfermedad que ponga en peligro su tierna vida?

En los países que se organizan, la salud pública es esencialmente epidemiológica. De las enfermedades se encarga la seguridad social y no la salud pública. Esto así porque la salud pública es salud y mantenerte sano. La enfermedad es materia de otra cosa, es materia de la seguridad social.

Una de las cosas que más me molesta es que cada vez que voy a un médico, por cualquier motivo, tento que volver a llenar un montón de formularios y responder las mismas preguntas que he respondido desde hace al menos un cuarto de siglo. En estos tiempos de computadoras e internet, es acaso tan difícil tener una base de datos general de todos los usuarios del sistema de salud que esté vinculada al número de cédula y que permita al médico y al hospital acceder al récord de los pacientes? Yo creo que no. Y lo creo porque ahora mi banco sabe mucho más sobre mí que mi médico, y eso es un disparate.

Yo creo que tenemos una oportunidad de voltear la mesa y romper el juego. Debemos aprovechar las escuelas que se están construyendo en todas partes y usarlas como plataformas de un plan de seguimiento desde la cuna a la tumba en temas de salud.

Por qué las escuelas no se diseñan para que tengan un dispensario con uno o dos médicos de servicio? Esos médicos pueden hacer mucho por la salud en etapas pre-críticas. Por ejemplo pueden:

  1. Aplicar las vacunas según calendario y crear los records de todos los estudiantes desde que están pequeños.
  2. Detectar enfermedades crónicas o congénitas y remitir a esos pacientes a tratamiento especializado (en esos monumentos a la enfermedad si es necesario).
  3. Orientar en salud general, higiene y salud reproductiva.
  4. Hacer jornadas de evaluación y diagnóstico a los padres de los estudiantes en el verano (cuando los estudiantes no asisten al centro), ayudando a así a crear el historial clínico de los propios padres.
  5. Efectuar jornadas de desparasitación a estudiantes y padres.
  6. Asesorar al centro y a los estudiantes en materia de alimentación y nutrición.
  7. Detectar casos de abuso o abandono en niños, niñas y adolescentes.
  8. Detectar la incidencia de contaminación o toxicidad ambiental.
  9. Diagnosticar los temas relacionados con intoxicaciones por alimentos.

En pocas palabras, mover la trinchera más cerca del enemigo, reduciendo la carga de gastos de bolsillo para los padres que tienen que desplazarse y perder tiempo y dinero llevando a sus hijos a tratamiento.

Las ventajas de este acercamiento son incontables, pero como no soy experto en el tema, no puedo decir terminantemente si de verdad representaría una mejora o no. Lo que sí es seguro es que hacer dispensarios en las escuelas que ya existen o están en construcción, dispersando así la atención médica, es mejor que empezar ahora a construir centros de atención primaria. Igualmente, este mecanismo puede crear posiciones para una nueva especialidad en medicina de familia, y permitiría a muchos médicos elegir trabajar cerca de sus comunidades de origen si así lo quisieran.

Esos dispensarios escolares pueden tener capacidades mejoradas que incluyan hasta efectuar tratamientos iniciales de lesiones traumáticas, tratamientos dermatológicos y el seguimiento de cualquier tratamiento indicado por el propio dispensario o por centros mayores.

Por supuesto, los colegios privados deben tener también este tipo de facilidades o perderían su acreditación.

Siempre he creido que al país le convendría más tener miles de pequeños centros de atención y no una sola «ciudad de la salud». Esos monumentos a la enfermedad son caros, obligan a gastos de desplazamiento y seguimiento que son onerosos para la mayor parte de la población, son errores estratégicos porque concentran mucha de la capacidad de atención y si sufrieran deterior por actos de la naturaleza destruirían la mayor parte de la capacidad de respuesta del país.

Bueno, creo que esto tiene que mejorar y lo que presento es sólo una idea. Espero que la acojan y la difundan porque peores cosas se han dicho y reciben mucha atención en este país tan excedido de medios y tan falto de contenidos.

4 comentarios sobre “Monumentos a la Enfermedad

  1. Yo tampoco soy una experta pero con todo lo que se anticipa debido a los avances tecnológicos, la salud está abocada a cambios significativos, sin dudas la salud pública.
    Toda una batería de dispositivos para monitoreo y control de tratamientos, consultas remotas, equipos portátiles para áreas de difícil acceso y el énfasis en nutrición implicarán muchos cambios.
    El concepto de servicio ambulatorio en estructuras ya existentes es muy buena idea. De hecho, era lo que existía en tiempos de nuestros abuelos, y por eso nos llamaban países del tercer mundo. Paradójico no?. También hay que revisar el tema epidemiologico. Es la vacuna o la eliminación del foco de infección?. Siempre un enorme placer leerte. Mucho más fácil comentar que redactar!

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    1. Estoy de acuerdo. La historia se mueve en ciclos en espiral. Los pantalones campana también volverán.
      Con respecto a escribir, todo es empezar. Te ofrezco está humilde plataforma para que publiques lo que quieras. Creo que tus imágenes y visiones desde la perspectiva de una migrante caribeña en Europa, sería de interés para muchos de nosotros.

      Saludos, CELL

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    1. Eso es correcto, Francisco. Como bien apunta mi amiga Paulina, en realidad la idea es volver atrás unas cuantas décadas porque hace tiempo la atención médica se recibía de especialistas en pequeños consultorios o dispensarios, o en casa. Esto evitaba males mayores y que se terminara en un hospital, ahorrando millones al fisco. En Cuba se gasta muy poco comparado con los países del resto del mundo «desarrollado», pero ocurre que su sistema es centrado en la prevención y el seguimiento. En ese aspecto han aprobado con notas sobresalientes aunque no nos guste su sistema politico.
      Saludos, CELL

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