Como siempre, pasará lo que queremos … y lo que no queremos también

Acaba de pasar el referéndum llevado a cabo en el Reino Unido para determinar su permanencia en la Unión Europea. Los resultados, tal como los describe el comediante y comentarista político norteamericano Bill Maher, fueron que un 48 por ciento de los votantes votó por “Sense and Sensibility” y el 52 por ciento votó por “Pride and Prejudice”. Sinceramente creo que esta es la manera más breve en que se puede expresar lo ocurrido, puesto que ambos son títulos de novelas de la escritora inglesa Jane Austen y el primero significa Sentido y Sensatez (aunque ha sido traducido de otras formas en castellano) y el segundo significa Orgullo y Prejuicio. En ambos casos, los títulos seleccionados reflejan el contenido de las campañas respectivas a favor de quedarse en la UE, haciendo uso de la sensatez, o marcharse sobre la base del orgullo nacionalista y el prejuicio anti-inmigrante. Por supuesto, nada es tan sencillo como lo que se expresa con sentencias tan cortas.

¿Qué ha de ocurrir ahora?

Yo creo que ocurrirá lo que siempre pasa con todas las decisiones humanas, pasarán algunas cosas que queremos que pasen y un montón de cosas que no sabíamos que pasarían y que no queríamos que pasaran.

Cuando las acciones humanas son parte de un sistema complejo, cada acto genera una serie de ondas y consecuencias que siguen desplazándose en el tiempo. Este efecto ha sido denominado el “efecto mariposa”, para tratar de reducir a una bella metáfora algo que conlleva infinitas interacciones y atractores dinámicos, dicho de otro modo, que una pequeña causa puede tener inmensas consecuencias. Si una persona consume una botella de agua en una calurosa tarde de Agosto en el Caribe, y la desecha, esta botella puede caer en el sistema de drenaje e ir a parar al mar, donde es ingerida por una tortuga que al tiempo muere asfixiada o intoxicada. Si esta tortuga era la última hembra, estaríamos mirando al fin hipotético de esta especie. La intención de la persona era calmar su sed, pero, inevitablemente, también muere la tortuga y desaparece la especie. Ese es nuestro destino, que todo lo que hagamos tenga siempre más de una consecuencia y que, normalmente, sólo podamos ver una pequeña parte de ellas. Casi siempre, la pequeña parte que vemos es lo que queremos que pase, lo intencional, y como pasa con el proverbial “iceberg” la mayor parte de las consecuencias quedan escondidas en el futuro insondable.

En el discurrir de las naciones pasa lo mismo, cada evento y cada era de la historia genera ondas que se siguen desplazando en el tiempo. Cuando estamos en la cresta de las olas, sólo vemos lo bueno de esos efectos, pero, al alcanzar el valle, vemos lo malo. En realidad nada es completamente malo ni completamente bueno en el devenir histórico. Recuerdo que una vez, cerca de las celebraciones del bicentenario de la Revolución Francesa, un periodista parisino le preguntó al entonces líder chino Deng Xiaoping: “¿Cuál cree usted que ha sido el efecto de la Revolución Francesa en el devenir político de la humanidad?” Deng le respondió de una forma típicamente oriental: “Yo creo que todavía es muy temprano para decirlo.” Y tenía toda la razón. Las naciones, como los seres humanos, vivimos para siempre en las consecuencias de nuestros actos. Las consecuencias intencionales y las no intencionales. La Unión Soviética desapareció como entidad política, pero vive en sus consecuencias intencionales (el primer satélite artificial, la primera estación espacial orbital, el fortalecimiento de los sindicatos obreros, las concesiones para los trabajadores, etc) y también las no intencionales (como aquello de confundir propiedad colectiva de los medios de producción con propiedad estatal, las matanzas y purgas de Stalin, etc).

Al empezar a construirse la Unión Europea, la intención era crear un grupo de naciones que estuvieran unidos en “paz y prosperidad”. Las consecuencias intencionales fueron alcanzadas en más de un aspecto, Europa ha vivido casi 70 años de paz entre los miembros de este grupo y se ha avanzado en la prosperidad. Este ha sido el período de paz más largo conocido por Europa desde los grandes imperios del centro del continente, allá por el siglo X. Lo no intencional del proceso iniciado a mediados de la década de los 1950 fue que, para evitar lo impredecible, hubo que crear una burocracia casi infinita, que hace que las cosas pasen de manera más lenta y más costosa. El consenso es siempre frustrante, pero garantiza la paz. El actuar en base a intereses propios, prescindiendo del consenso, es eficaz y eficiente, pero garantiza el conflicto. El conflicto, a su vez, aleja la prosperidad. Dicho de otro modo, la frustración por la burocracia y la desconfianza hacia los inmigrantes son las consecuencias no intencionales de la estructura que hubo que crear, pero ese es el precio de la paz y de la oportunidad de buscar la prosperidad. Los inmigrantes traen costos de adaptación y consumo de fondos públicos, pero también traen consumo, comercio e ideas.

Nuestro deber como seres humanos pensantes es reflexionar sobre la complejidad en la que vivimos y las consecuencias de nuestros actos, o como lo decimos en complejidad: “Tener en cuenta todo lo más que deba ser tenido en cuenta, de entre todo aquello que puede ser tenido en cuenta”. Esta es la actitud responsable de cualquier ser humano, y mucho más es la obligación del liderazgo político. Los efectos devastadores de nuestra industria, y en general de las actividades humanas, no fueron ni son debidamente ponderados antes de cada decisión, ni después tampoco. La campaña a favor de una salida de la Unión Europea, por parte del Reino Unido, fue orientada hacia una supuesta “defensa del empleo”. El capitalismo occidental no acaba de entender que nos enfrentamos a una pérdida total y permanente de la labor manual remunerada. Bien lo dice el autor norteamericano Jeremy Rifkin en su extraordinaria obra “El fin del Trabajo” (que se puede encontrar en español, en línea, en formato PDF, pero yo no he dicho nada y no fomento la piratería), donde postula que el advenimiento de las máquinas programables eliminará por completo la necesidad de los trabajos repetitivos y constantes que fueron la principal marca del capitalismo del siglo XX. De manera que el problema no son los inmigrantes o que se detenga el flujo de ellos, el problema es que la codicia eliminará todos los puestos de trabajo que pueda y rebajará los salarios reales tanto como pueda, ya sea que lleguen los inmigrantes o no. Pero esto también tiene efectos no intencionales. A la corta o a la larga, esta desaparición del trabajo obligará a replantearnos el modelo social. Ya en países como Suiza se ha llegado a proponer la necesidad de un pago mensual básico para todos los residentes del país, ya sea que trabajen o no. Esto así porque si no hay quien trabaje, ¿cómo puede haber consumo entonces? Y si no hay consumo ¿cómo habrá industria o acumulación de riqueza?

Ocurre también que nos hemos creído el cuento de que somos entes racionales. La verdad es que la inmensa mayoría de las cosas que hacemos cada día las hacemos de manera inconsiente, o como diría Pedro Sotolongo el académico cubano, “dentro del ámbito de la consciencia pre-reflexiva”. En general actuamos también con envidia, venganza, resentimiento, frustración, amor, cariño, amistad, apego, etc. Lo que pasa es que sólo usamos estas palabras para describir lo que sienten otros, para describir lo que nosotros sentimos, y cómo actuamos, lo que hacemos es buscar supuestas razones que a veces no sabemos encontrar. Los líderes políticos son también seres humanos y ya los británicos dieron el primer paso. Ahora habrá que esperar a ver si en la otra parte, los otros 27, no emergen esos sentimientos que condicionan “el ámbito de la consciencia pre-reflexiva” y actúan con revancha y resentimiento.

La eventual salida del Reino Unido de la UE tendrá, como siempre, efectos intencionales, o sea, que tendrán más control de su presupuesto, se ahorrarán las contribuciones al presupuesto general de la UE y se librarán de ciertas regulaciones así como de recibir inmigrantes de otros países del continente. Pero vendrán un montón de consecuencias no previstas, he aquí algunas de las que he aprendido a prever en otros ejercicios:

  • Los productos industriales Británicos tendrán muchas dificultades en penetrar los mercados del resto de la Unión, si tienen que pagar tasas arancelarias. Esto puede agravar los problemas de empleo.
  • La crisis de cuasi-deflación de la UE se agravará y esto obligará a reconsiderar las medidas de sanciones contra países como Rusia e Irán. Paradójicamente, estas medidas fueron defendidas principalmente por el Reino Unido y le han costado una fortuna a los productores de la Unión Europea que hacían buenos negocios con Rusia.
  • Los Estados Unidos perderán un vocero dentro de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Si esto se une a un proceso de acercamiento de Alemania con Rusia que implique transferencia de tecnología de punta que conlleve el fortalecimiento de la industria pesada rusa, los norteamericanos se verían tentados a presionar el botón de pánico y crear una crisis internacional que aleje a Rusia de la Europa Occidental.
  • Alemania fortalecerá su posición de bloqueo a los intentos de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos y la UE.
  • El Reino Unido tendrá que negociar un acuerdo comercial con la UE desde una posición de debilidad si es que negocia luego de un acercamiento con Rusia.
  • Los resultados decepcionantes del retiro de la UE causarán una crisis política profunda en el Reino Unido. Esta crisis puede que ahonde la delicada situación económica que se prevé.
  • Los grupos que propugnaban por una unión de Irlanda del Norte con la República de Irlanda usarán la membrecía de ésta última en la UE como un atractivo más en su campaña. Si bien por motivos culturales y políticos no preveo una secesión de Irlanda del Norte con el Reino Unido, estas presiones pueden causar una crisis política y el reclamo de un referéndum revocatorio de su posición como parte del Reino Unido.
  • En el caso de Escocia, hay altas probabilidades de un referéndum revocatorio del acta de unión ,que data del siglo XVIII, para buscar la continuidad de su filiación con la UE. Sin embargo, este referéndum tiene que ser aprobado por el liderazgo político del Reino Unido y eso no es probable que ocurra. Cualquier escenario en que se pueda dar la solicitud de un referéndum de independencia de Escocia pasará por un tormentoso proceso político.
  • Si los efectos observables de la salida de la Unión Europea terminan siendo positivos para el Reino Unido en el mediano plazo, habrán muchas presiones de los grupo euro-escépticos para que se lleven a cabo referenda similares en sus respectivos países. Esto ocurrirá principalmente en el norte de Europa (los países bajos, Dinanarca y Suecia) y en menor medida en Francia e Italia.
  • Las probabilidades de un ingreso de Turquía a la UE mejoran notablemente.
  • Independiente de cómo marchen las negociaciones de salida, el comercio con la UE disminuirá y habrán convocatorias a boicotear productos británicos.
  • Los presupuestos de ayuda “al desarrollo” y los programas vinculados con esas ayudas, se contraerán notablemente en los próximos 3 a 5 años.
  • Empresas británicas y norteamericanas que hacían la mayoría de sus negocios con la UE se desplazarán a otras ubicaciones dentro de la Unión Europea, creando mayor estrés laboral.
  • La UE negociará duramente con las nuevas autoridades británicas, de manera que otros países no se vean incentivados a tomar la misma ruta que el Reino Unido, y por el contrario sientan temor de las posibles consecuencias.
  • El Reino Unido enfrentará presiones para aumentar su déficit fiscal y así asumir algunas funciones que son ahora delegadas a funcionarios europeos. Esto no puede ocurrir bajo un liderazgo conservador, por lo que probablemente no ocurra, toda vez que no se prevé una victoria laborista aunque se convoquen a elecciones adelantadas. Si no ocurre tal aumento del déficit, las funciones de gobernanza que han sido delegadas a las estructuras europeas tendrán que ser manejadas por el personal disponible.

Estos fueron algunos de los efectos que entiendo podrán observarse, pero siempre considerando que no todo puede ser previsto. Tal como empecé diciendo, al final pasará algo de lo que esperábamos que pasara y un montón de cosas que ni esperábamos ni teníamos la intención de que pasaran. La incertidumbre y nuestra naturaleza humana son lo único cierto, y, como somos humanos, habrá que esperar.

2 comentarios sobre “Como siempre, pasará lo que queremos … y lo que no queremos también

  1. Gracias Maxx.
    Con respecto a este tema es importante notar como los Estados Unidos ha reaccionado para detener una posible pérdida de influencia dentro de la Unión Europea. Ya vemos como se apresura el presidente Obama a visitar Polonia y las repúblicas bálticas, países que son tradicionalmente suspicaces hacia la influencia rusa.
    Ellos pasarán a ser la voz de los intereses de Washington en una eventual Europa sin el Reino Unido.

    Seguirá pasando lo que queremos, … y lo que no queremos.

    Saludos, N

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