1605: La cimarronada avanza

En mi articulo anterior de esta serie empezamos a ver como nos convertimos en un pueblo de cimarrones que aún hoy tiene 10 millones de evadidos. No lo somos en la ley pero sí en la mente y en el alma. Hoy continúo esta serie y, a pedido de mi amiga Paulina Jones, incluyo un mapa en el que se muestra el efecto de las devastaciones. Este mapa proviene de los libros de texto escolares de mi país, en los cuales este evento es estudiado como de gran trascendencia. Este es el mapa (para bajarlo pueden hacer click en el link que aparece más abajo:

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Como ya vimos, a partir de la ejecución de las devastaciones entre 1605 y 1606, casi la totalidad de la población permanente de la isla se concentró, forzadamente, en las áreas alrededor de la ciudad de Santo Domingo, los llanos del este (El Seybo e Higuey), y en menor medida en el centro del valle del Cibao en las ciudades de La Vega y Santiago. Fuera de estos centros, las zonas devastadas fueron el lugar de residentes temporales a lo largo de toda la sinuosa costa del occidente de la isla (lo que hoy es Haití), y residentes más o menos permanentes en los montes de la cordillera central (que bordea el valle del Cibao) y en los llanos del nordeste y la franja costera al norte de la peninsula oriental (al norte de lo que hoy es Hato Mayor). Estas poblaciones permanentes estaban compuestas, como ya mencionamos, por negros «alzaos» (cimarrones) y toda clase de evadidos de las leyes de Dios y los hombres.

Esos residentes se dedicaron a las actividades que eran más idóneas para el terreno en el que se encontraban. Los colonos de las fértiles tierras del Cibao central y la cordillera se dedicaron en mayor medida a la agricultura de subsistencia o comercio de menor escala. Los que se establecieron en el los llanos del nordeste y del este se dedicaron a la ganadería, por ser estas tierras aptas para el pasto y el pastoreo. En este momento se reproduce la fractura social más antigua que conoce la humanidad, que no es más que aquella entre agricultores y ganaderos, o lo que es lo mismo, entre nómadas y sedentarios.

Ya desde el Génesis, nos narra la biblia que Caín era agricultor y Abel era pastor, que las ofrendas de Caín no agradaron a Yahvé pero los jóvenes y vigorosos corderos ofrecidos por Abel, sí le gustaron, y es por los celos de la cercana relación de Abel con Yahvé por lo que Caín termina asesinando a Abel. Este drama de conflicto entre las poblaciones agricultoras y las ganaderas se replica en casi todos los ámbitos de la humanidad y en todos los tiempos. Por supuesto, mi país no es la excepción.

En la República Dominicana emergieron dos formas de ver el mundo que se contraponían y que son reflejo de dos posturas relevantes en todas partes. Los agricultores necesitan un régimen legal poderoso, con leyes razonables y que se apliquen a todos, una primacía del deber por sobre la libertad. Esto porque necesitan seguridad legal de sus propiedades y linderos determinados que sean respetados por sus vecinos con la fuerza del deber. Igualmente, necesitan cierta predictibilidad de sus tareas que dependen de las estaciones y la disponibilidad de agua, ya sea esta natural o adquirida por riego. Tanto un tipo de disponibilidad como el otro, dependen de la buena voluntad y el ejercicio de labores colectivas, pero también de relaciones de producción, sobre todo en las grandes plantaciones, jerarquicas desde su inicio y basadas en una cadena de ejecución inevitable.

Por otro lado, los ganaderos necesitan libertad para mover su ganado de una parte a otra, su visión es de la primacía de la libertad sobre el deber, lo que los empuja hacia una gran capacidad de improvisación y a una relación de trabajo meno jerarquica a costa de ser por momentos caótica. Paradójicamente, debido a que la riqueza del hatero es móvil (las reses) y por lo tanto expuesta al robo o el decomiso, no hay peor crimen que el robo de ganado y, en las comunidades hateras, el castigo para este acto es cruel e inmediato.

Con el correr del tiempo, nuestra independencia fue asegurada por improvisados «ejércitos» compuestos de levas de hateros y agricultores. Sin embargo, el poder político se cimentó alrededor de los hateros encarnados en la persona de nuestro primer presidente posterior a la promulgación de nuestra constitución de Noviembre del 1844, el general Pedro Santana, un hatero del Seybo.

El carácter hatero de nuestros primeros gobiernos quedó plasmado en sus ejecutorias centradas más en hacer permante el poder de este grupo que en garantizar la paremanencia de instituciones republicanas fuertes. Sin embargo, el efecto más importante de estos gobiernos fue preservar la visión cimarrona del universo de la que adolecemos los dominicanos. Algunas pinceladas de esta forma de acercarnos a la realidad son:

  1. Los dominicanos, como buenos cimarrones, padecemos de una cierta discapacidad social. Somos adolescentes de corazón y como todos los adolescentes somos impulsivos y vanidosos. Esto nos convierte en aventureros con gran iniciativa comercial pero poca prudencia financiera. Nuestros genes hateros son capaces de gran recursividad e improvisación de soluciones pero pésima planificación, incluso a corto plazo. Realmente ni siquiera pensamos en lo que haremos en los próximos 20 minutos a menos que sea algo que nos produzca gran placer. En el placer (la concupiscencia como diría la iglesia) si que somos verdaderos previsores.
  2. Los cimarrones somos individualistas incapaces de pensar soluciones colectivas. Somos burgueses perfectos. Como ya lo dijo don Juan Bosch los dominicanos pobres no son proletarios sino pequeños burgueses pobres o muy pobres pero burgueses y, por lo tanto, emprendedores.
  3. Dado que el cimarrón no tiene vecinos, nuestro manejo de los espacios de convivencia es miope y torpe. Somos hospitalarios y alegres, creemos que nuestra relación con el vecino es perfecta pero no nos damos cuenta de la forma en que nuestro individualismo (ver punto anterior) molesta e incomoda a los vecinos.
  4. Para el cimarrón, el estado es una entidad distante y débil. Quisiéramos que fuera fuerte y que aplicara con firmeza la ley, pero solamente a los demás. A nosotros queremos que nos la apliquen blandamente y con flexibilidad, plazos y comprensión. Dicho de otro modo, queremos que nos den un «chance». Igualmente, somos desconfiados del poder del gobierno del estado y no creemos en lo que dice o hace (y juzgando por los resultados con sobrada razón).
  5. La vida del cimarrón es contemplativa y lenta. Los eventos se suceden de a poco en poco puesto que la naturaleza tiene su ritmo, de manera que no vale la pena estresarse por nada, o sea, hay que «cogerlo suave». Esto nos hace impuntuales y en apariencia indolentes.
  6. Los cimarrones vemos la propiedad como algo ambiguo. Lo mio es mio y lo tuyo puede ser tuyo solo si lo puedes demostrar y defender, de lo contrario es de todos o, lo que es lo mismo, puede ser también mio. Paradójicamente, los cimarrones somos profundamente generosos y sensibles, al mismo tiempo que egoistas. Esto es porque como la propiedad es ambigua y bien puede ser de todos o de nadie, el transferir la propiedad de algo es un hecho trivial y hasta esperable. En dar no hay trauma. Eso ha creado una red, siempre improvisada, de solidaridad que ha impedido que, a pesar de la desesperante pobreza, emerjan focos de violencia social.
  7. La espiritualidad es un ejercicio quintaescencialmente cimarrón. En la soledad de la cimarronía se requiere fe y confianza en la ayuda de lo que no se manifiesta en la materia, ese algo que todo lo permea, que sonrie con la lluvia y que hace parir al monte y a la yeguada. Ese ejercicio constante nos permite a los cimarrones contemplar la realidad de la creación e intuir la presencia del espiritu unificador del todo que nos rodea.

Estas características son fácilmente distinguibles a todo lo largo de nuestra historia y se han mantenido constantes en cada era desde la colonia tardía hasta la cuarta república en la que hoy nos hallamos. En realidad cualquier estudioso de la historia dominicana podría evaluar eso que Fernand Braudel llamaba la «long durée», que no es más que ese sustrato civilizacional que se encuentra presente en lo profundo de cada pueblo a lo largo de todos los eventos de su historia. Por sobre todo, es importante entender que el estado actual no se parece en nada al estado débil y distante que primó durante el siglo XIX y buena parte del XX. Pero ese ejercicio lo dejo para otra entrega. Amenazo con continuar …

Breve Carta de Amor a la Democracia Americana

El martes que viene (día 8) se llevarán a cabo los comicios generales de los Estados Unidos. Quisiera puntualizar algunas cosas antes de que los acontecimientos nos sobrecojan. En ese sentido, si escribiera una carta al espíritu de la mayor república de Norteamérica, la misma se vería así:

Querida América,

Ante todo, perdóname por la confianza de llamarte por el nombre de todo el continente y no por el más formal de «Estados Unidos». Pero lo hago con todo el cariño porque tu república fue pionera de un sueño hermoso de Vida, Libertad y Búsqueda de la Felicidad. Un sueño que otros países como el mío han querido seguir a lo largo de los años, con mayor o menor éxito, y es por eso que creo que llevas sobre tus hombros la expectativa de todos  los que vivimos de este lado, los americanos, y los «americanos».

La disyuntiva a la que se enfrenta el pueblo al que acoges no es necesariamente lo que percibe la mayoría de los que componen ese pueblo, esto es, una elección entre lo normal y una propuesta de cambio, o como dirían los más liberales, entre una mejora paulatina y un salto al vacío. Lo que se debe decidir es en qué forma y bajo cuáles condiciones se puede prolongar la vida del capitalismo que te ha convertido en lo que eres: un poderoso gigante dentro del cual conviven la opulencia y la miseria.

Ese capitalismo fue fundado sobre la premisa de que habría un crecimiento continuo de la riqueza sobre la base de la explotación de los recursos naturales y la presencia de una cantidad interminable de obreros que no cesarían de llegar de todas partes y se alimentarían de las interminables fuentes de trabajo que se generarían mediante la re-inversión de la riqueza. Eso ha dejado de ser cierto.

Desde hace unos años, la mayor parte de la riqueza que te mantiene siendo gigantesca fue producida por la especulación y las inversiones financieras. Los avances en la tecnología amenazan a sectores enteros del trabajo (cajeras de supermercados, taxistas, obreros industriales, etc), al punto  de que uno de tus hijos, Jeremy Rifkin, escribió un libro llamado «El Fin del Trabajo», el cual es prácticamente el obituario del trabajo manual. Sin trabajo no habrá salarios ni consumo, y sin estos la maquinaria llamada Capitalismo dejará de crecer para siempre. Es por esa disminución de trabajos manuales bien remunerados, como aquellos que alimentaron tu gigantismo en las primeras seis décadas del siglo XX, que tu hijo bien amado, el capitalismo especulativo, se hizo fuerte y tomó las riendas de tu riqueza.

Pero no debes preocuparte mucho por eso, tus empresas reportan inmensas ganancias a sus accionistas, tus hijos siguen siendo estudiosos, innovadores y productivos, el comercio aumenta con cada nuevo tratado y tus productos siguen dominando áreas de importancia. No te preocupes, ¿o sí?

Si no tienes que preocuparte, ¿entonces por qué te escribo esta carta? ¿Qué es lo que nos asusta?

Nos asustan tus pies de barro, tus desposeídos y desprotegidos, los que han perdido todo ya sea porque fueron desplazados por máquinas o porque los especuladores le prestaron dinero que sabían que no podían pagar y terminaron apoderándose de todo lo que tenían. Te escribo porque, admitamóslo o no, te queremos y te necesitamos como un país fuerte, pero sobretodo estable, sereno y un poco menos arrogante de lo que has sido desde 1945. Toda tu fuerza es una inmensa amenaza si de ti se apodera la locura y, créeme, nosotros los caribeños sabemos de locura, de la temporal y la permanente.

Te escribo porque todo está a punto de cambiar y nadie habla de eso. Porque millones de hogares son mantenidos por madres solteras que tienen que trabajar dos turnos diarios (a razón de 7 dólares la hora) solo para comer, y de paso, comer muy mal. Porque muchos estudiantes no podrán pagar sus deudas escolares, pero, sobretodo, porque muchos de tus hijos han sido engañados para que crean que su país ya no les pertenece, que han sido sacados por los «otros», los marrones y amarillos y para que crean que antes eran más ricos. Los engañaron para que piensen que el dinero de la salud y la educación universitaria subvencionada no les llega porque esos «otros» la tienen y la usan a su antojo.

Lo que no les van a decir es que eran más ricos antes que ahora porque los millonarios se apoderaron de la ley y la hicieron a su favor para no pagar impuestos y que los pobres no tuvieran asistencia médica y no pudieran ir a la universidad a precios subsidiados y para mantener los salarios bajos en aras de una supuesta «competitividad» al tiempo que se embarcaban en guerras que sabían que no podían pagar y no estaban justificadas, no, claro que no, eso no lo van a decir nunca. Dirán que la culpa es del «otro», del negro con el nombre raro o de los que comen picante.

Pero la peor mentira es decir que ahora tu gente pobre «no tiene nada que perder». Esta es la mentira más insidiosa y perversa. No les creas, América, tienes mucho que perder. Créeme, que te lo digo yo que sé de eso, de lo que se puede perder en menos de una generación. Pues ahora resulta que es preciso hacer que América sea grande otra vez. Y yo pregunto, ¿cuándo se dio esa grandeza a la que queremos regresar? ¿En los años 50 cuando los negros no podían votar , los colgaban de los sauces llorones del sur y las parejas inter-raciales estaban prohibidas? ¿En los 30 cuando los judíos no podían ser parte de los clubes? ¿Cuándo fue que fuiste grande, más grande aún que ahora?

Pero, me parece que desvarío. Lo que me asusta es que, sin importar el sarcasmo y los vituperios que se dirigen tus democráticos candidatos, tu capitalismo no puede seguir creciendo sobre la base de especulación e inversiones financieras. Tarde o temprano, la riqueza tiene que ser creada en lo concreto, y tiene que ser distribuida. La riqueza tiene que ser creada en los ladrillos y el cemento, pero sin salarios decentes ni trabajo, sin educación y salud costeables, esto no puede ocurrir. No habrá ladrillos ni cemento porque nadie podrá pagarlos. Ni se pagarán los préstamos educativos o de salud y, si esto no ocurre, tampoco habrá especulación por mucho tiempo porque los fondos se agotarán. No puedes creer en soluciones que propongan disminuir los impuestos a los ricos, para que ellos repartan el dinero con el que se quedarán. Esto ya lo intentaste y no funcionó. No funcionó porque los ricos consumen lo mismo ya sea que ganen diez millones, cien, mil o tres mil millones al año. Simplemente, se lo guardan. A menos que encuentres la forma de que la in-equidad sea disminuida a través de aumentar los salarios y usar el dinero de los impuestos para asegurar salud, educación y un plan de capitalización de emprendimientos para los que menos tienen, tu república, tan hermosa y añorada no vivirá. Se desvanecerá en el polvo de la historia como otros tantos proyectos antes que tú.

Si no te das cuenta de que el futuro de tu sistema está en esos «otros», marrones y amarillos, en que ellos se integren y puedan recibir salarios decentes y aumentar el consumo y vigorizar tus mercados, francamente no veo una salida. Otros países ya se han planteado repartir un salario base a cada ciudadano como una forma de inducir consumo y darle una especie de resucitación cardio-pulmonar al capitalismo. Pero después de la resucitación, ¿qué haremos? ¿Cuál será el modelo? ¿Seguiremos usando monedas como ahora o migraremos hacia el trueque? ¿Qué es lo que está amenazado, es el capitalismo per se o es el monetarismo?

Pero nadie habla de esto. Lo que se habla es de los putos emails o del trasero de las «misses».

Ahora bien, resulta que he dejado lo mejor para el final. Como dijo Edgar Morin, profeta francés del pensamiento complejo, «estamos ante un Titanic planetario». Y añado yo: tenemos que pensar en quién queremos que esté al timón cuando choquemos contra el inmenso cubo de hielo del cambio climático. Tendremos a un capitán que niega que el iceberg existe o tendremos a alguien que, por lo menos, sabe que el peligro está ahí.

En fin, América, que desde mi isla caribe manchada de pobreza e impunidad te digo: no se te ve bien. A tus jóvenes no les importa mucho participar y proteger tu república, tus ricos no quieren ceder, tus políticos son unos impresentables que ahora se rasgan las vestiduras y fingen que no sabían que siempre mentían y tomaban el dinero de los ricos para ayudarles. Pero lo peor es que esos mismos políticos han creado un demonio que se los tragará en el 16 o en el 20 pero se los tragará. Han creado el temor.

No queremos que te caigas, no sea que al caer nos arrastres con tus brazos de gigante, cual el mítico roble, y terminemos rumiando verdaderamente nuestras antiguas «grandezas»,  y hablemos de aquella época gloriosa de cuando podíamos comer. Pero esta preocupación no es egoísta. No lo hacemos solo por nosotros, nos preocupamos porque pudiste ser el sueño dorado de la humanidad. Pero, desde donde estoy, empiezo a creer que ese sueño se quedó ya para otra vida.

Santo Domingo, Noviembre 6 del 2016, día de la constitución dominicana.

1605, el inicio de la gran cimarronada

Si me preguntaran cuando empieza a definirse el carácter nacional de los dominicanos, la respuesta sería un año en específico: 1605. En ese año el gobernador español, Antonio de Osorio, inició, por orden de su alteza real don Felipe III, una operación que le llevó hasta bien entrado el 1606. Esta operación fue conocida, y todavía lo es para todos los que hemos cursado estudios en estos dos tercios de isla, como las «Devastaciones de Osorio».

Resulta que, después que los españoles descubrieron que podían sacar más oro y plata de sus territorios de México y el Perú, pasaron a ignorar completamente nuestra isla, mal llamada Hispaniola, y la colonia que todavía mantenían pasó a sufrir de grandes calamidades, visto que estaba legalmente prohibido hacer cualquier tipo de comercio con barcos no españoles y éstos nos ignoraban. En esta situación, algunos vecinos de la parte norte de la isla iniciaron un lucrativo intercambio con buques franceses, holandeses, ingleses y, en mucha menor medida, portugueses. En este intercambio, entregaban a los buques provisiones de cultivo, cueros sin curtir y carne de reses cimarronas que, por ese entonces, abundaban a todo lo largo y ancho de la isla, recibiendo a cambio productos manufacturados y conservas, sal, telas, alhajas, etc. Este comercio se centró en los cuatro centros poblacionales más importantes de la parte noroeste de la isla: Byajá, La Yaguana, Montecristi y Puerto Plata.

En una de las raras incursiones de oficiales españoles hacia estas remotas villas, o quién sabe si fruto de una delación por envidia que también de eso hay y hubo, se encontraron copias de biblias protestantes dejadas por alguno de esos marineros de paises que ya se habían alejado de la «verdadera fe». Tanto el escándalo como la reacción de su «graciosa majestad» fueron épicas. Don Felipe ordenó que, para mantener mejor control de estas gentes y que no fueran sus almas pasto de las llamas del infierno, las poblaciones del noroeste de la isla fueran devastadas y sus habitantes traidos a marcha forzada hacia la costa sur de la isla que era donde se asentaba el gobierno y donde la «luz» del catolicismo alumbraba.

De estos hechos podemos citar tres consecuencias que paso a nombrar en orden de importancia creciente:

  1. De la fusión de las poblaciones de Bayajá y La Yaguana se fundó el pueblo de Bayaguana que aún hoy existe. Igualmente, de la fusión de los pueblos de Montecristi y Puerto Plata se fundó el pueblo de Monte Plata que aún hoy existe. Ambos, Bayaguana y Monte Plata, pertenecen a la misma provincia de Monte Plata, colindante con el área metropolitana de Santo Domingo.
  2. Al quedar devastado casi un tercio de la isla, el espacio fue aprovechado por marineros de diversas naciones para establecer puestos de aprovisionamiento, cacería de reses y cerdos ferales y su posterior salazón o ahumado. Para el ahumado o asado de las carnes se usaban barbacoas tradicionales llamadas en francés «boucan» o el castellanizado bucán, de donde viene la denominación de bucaneros para quienes efectuaban estas operaciones y, dado que algunos se dedicaban a las pillerías de alta mar, la palabra quedó vinculada con los piratas corsarios que, en realidad, son una estirpe completamente diferente.

Con el correr del tiempo, esos territorios que, en la práctica, eran tierra de nadie fueron reclamados por la emergente Francia y se convirtieron, muchos años después, en la actual República de Haití.

3. Los territorios devastados fueron refugio de esclavos evadidos de la servidumbre (negros cimarrones), o personas que, no siendo esclavas, escapaban de deudas o entuertos de todo tipo. Estos evadidos se establecieron con preferencia en las fértiles tierras del valle del Cibao central y empezaron sembradíos de supervivencia (conucos), pero lo más importante, iniciaron el proceso de captura de ganado y la creación de hatos ganaderos independientes. De igual forma, vivieron bajo sus propias palabras y leyes.

Desde el punto de vista del nacimiento y desarrollo de la cultura dominicana, esta última consecuencia es la más relevante y sus efectos se ven todavía por doquier. El proceso de «cimarronización» de una parte importante de la población fomentó comportamientos que son comunes a todos los habitantes de territorios lejanos de colonización al margen de las estructuras y los servicios de gobernanza. Los rasgos más importantes que comparten las poblaciones alejadas del alcance del estado, y que se dedican a la ganadería y la agricultura de subsistencia, serían:

a) Emerge un evidente y expansivo sentido de la hospitalidad y una gran generosidad hacia los pocos vecinos y los aún menos viajantes con los que tengan contacto.

b) Se manifiesta una profunda desconfianza hacia los formalismos del estado y un concepto de autosuficiencia normativa («en mi casa se hace lo que diga yo y el gobierno que diga lo que le de la gana»). De manera que las leyes están muy bien siempre que no me afecten.

c) Como resultado del excesivo sentido de la hospitalidad, se desarrolló una incapacidad para llevarle la contraria a nadie. En este sentido, el dominicano no dice que «no» a nada, aunque al final hace lo que entienda que le conviene.

d) Se da una muy baja valoración del conocimiento académico formal, pero con altos niveles de confianza en la intuición. De esta intuición emerge una alto nivel de pragmatismo ante decisiones que no son para nada triviales, resultando a veces en un gran arrojo en las iniciativas el cual raya en lo temerario.

e) Las relaciones de producción se hicieron bastante informales, puesto que en la producción mediante hatos de ganado se fomenta un tipo de relación entre los agentes que carece de la rigidez de las plantaciones. Por eso, aunque haya esclavitud en lo legal, las relaciones entre hatero y subalterno resultaron bastante informales.

f) Al predominar el regimen de producción mediante hatos de ganado, se desplazó la posibilidad de desarrollar plantaciones o incluso unidades de procesamiento mayores, por lo que nunca emergió un proletariado real en la República Dominicana. De acuerdo con el Profesor Juan Bosch en su «Composición Social Dominicana» las capas más pobres de la población eran más bien pequeños burgueses pobres y muy pobres.

g) La lejanía de las expectativas de comportamiento que rigen en las ciudades hace que la interacción entre miembros de la comunidad cimarrona se lleve a cabo bajo un régimen más práctico, por lo que se fomenta la convivencia racial y la proliferación de mulatos más que de blancos o negros puros.

Como vemos, un suceso que para España fue probablemente trivial, una pequeña orden dada a un burócrata de segunda del imperio, causó inmensas consecuencias que todavía se sienten en un país que, en muchos otros aspectos, ha abrazado la modernidad.

Estos rasgos emergentes están de alguna manera relacionados con el dominicano actual, el cual es una especie de cimarrón urbano, un hatero que pone sus reses donde quiere, un mestizo alzado que rehusa la influencia del estado en su diario vivir y que parece ser egoista aunque está bien lejos de serlo. La República Dominicana es una gran cimarronada que ha resistido, y resiste, todo lo que percibe como imposición. Junto con España somos las únicas naciones de occidente que hemos resistido con las armas a la ilustración solo porque entendimos que coartaba nuestro derecho de ser tan retrógrados como queríamos.

La manera como los dominicanos comprendemos el efecto de nuestras acciones no abarca la complejidad de la vida urbana y se ofrece la imagen, por lo demás percibida como muy real, de que en este país cada quien va por donde quiere. Como me dijera un amigo argentino: «Vivo acá porque el grado de libertad de que gozan los dominicanos, en su actitud hacia la ley y el estado, no se puede encontrar en ninguna otra parte. Acá vos hacés lo que se te pega la gana».

Yo empiezo a creer que es verdad.

Continuaré otro día  ….

LA PANTOMIMA – Cuento

INTRO: Este es un cuento que escribí en el 2000 y, sinceramente, parece mentira que hace ya tanto tiempo que lo escribí. Lo he dejado tal cual y espero que les guste. Es el desagravio por pasar tanto tiempo sin escribir.

LA PANTOMIMA

Karel nació en la primavera de 1936 en los sudetes. Para los que la recuerdan, esa fue una primavera maltrecha y llena de nerviosismo desde que la vieron llegar. El padre de Karel era un pianista de Bratislava y su madre una clarinetista judía de Praga sorprendida en plena gira por los dolores de parto. Más sorprendida aún al ver el rostro de un niño que no cesaba de mostrar disgusto ante el mundo pero que no emitió sonido alguno cuando salió del vientre de su madre. A los dos años de edad le tocó ir a Viena con su madre, quien había acudido bajo contrato para interpretar los conciertos de Clarinete de Mozart como parte de las celebraciones del “Anschluss”. Ya en Viena, se le oyó reir por primera y última vez al toparse de frente con un retrato de María Antonieta que colgaba en el vestíbulo del hotel de tercera donde intentaban alojarse, justo encima de un gran letrero en letras góticas rojas que decía “Wir haben Keines BadenZimmer für Jüden”. Las mismas letras rojas que fueron preludio del infierno de los siguientes años.

En el otoño de 1941 Karel y su familia de músicos talentosos fueron enviados por los nazis al pueblo de Terezina. Aldea olvidada, punto de trasiego de carga y enlace de trenes, que parecía nadar entre la marejada de colinas de hierba alta. Era más una plazoleta rodeada de esporádicas casas y la torre en punta de una iglesita casi fantasmal, que un verdadero pueblo. Esporádicos fresnos y distantes tejos le daban al espacio un aire casi fantasmal, y los episodios de niebla que se hicieron frecuentes ese otoño preconizaban frío en el ambiente y en las esperanzas de todos lo que allí se encontraron.

En ese villorio, las autoridades de ocupación habían creado un espejismo de comunidad modelo para judíos relocalizados. El objetivo era mostrar a observadores internacionales y visitantes de diversa índole las maravillosas ideas del Reich acerca del desarrollo separado de las razas, cada una de acuerdo con los talentos que les eran naturales, sin que mediara la mano del hombre que en su inmensa vanidad había inventado la solidaridad, el cariño. Conceptos estos sumamente perversos si se piensa el absurdo de preservar la vida a los que por imperfectos habían sido marcados para morir en un mundo en que sólo quedaría ya espacio para el súper hombre. Pero, como todo en la vida tiene remedio, aquí estaba el Reich para poner las cosas en orden.

Ese otoño de 1941 Karel conoció en Terezina a un tío abuelo suyo de nombre Shimon que era Mimo de vocación y maestro por oficio. En una ocasión perteneció a una compañía de teatro que, con el correr del tiempo, sería el famoso Teatro negro de Praga, pero le expulsaron porque sedujo a la hija de 16 años del director (otros dicen que fue seducido por ella, porque en eso de seducciones, 20 años de diferencia son nada). Shimon se pasaba las tardes hablando de lo perfecto que era el arte de la pantomima, y por las noches enseñaba historia del arte y la cultura en escuelas clandestinas convocadas en sótanos. Los nazis habían prohibido que se enseñaran ciencias o cualquier cosa de valor a los jóvenes de aquel pueblo sin memoria. Esto les obligó a crear aquellas escuelas que hacían sonreír a los adultos ante el supuesto amor de los niños por el conocimiento, que no era más que amor por hacer siempre lo que no se supone que hagan.

Durante las mañanas, el viejo había pedido a los padres de Karel que le dejaran irse con él para que le ayudara con el mugriento vestuario y el “maquillaje” que usaba en las pocas presentaciones de pantomima que se hacían durante los intermedios de obras de teatro o de los cada vez más infrecuentes conciertos. No es que el maquillaje fuera necesario ni real, a veces sólo era harina, y cuando el hambre ni siquiera eso. Bastaba con mirar a los demás con cierta honestidad esencial para que vieran el rostro pálido por las privaciones, las ojeras, los ojos desencajados y el miedo que parecía salir a borbotones de sus frentes, y listo, era el rostro de un Mimo de Praga.

Fue asi como Karel aprendió a pintar con gestos verdades inventadas. Aprendió a colocar sus manos sobre imaginarias ventanas de vidrio y a inclinar su cuerpo hacia adelante dando la impresión de vientos de tempestad que se oponían a un imaginario avance, al tiempo que daba pasos pero retrocedía. Aprendió el oficio y se hizo bueno en él, repitiendo cada gesto bajo dos gigantescos abedules formados por grupos de escuálidos y fantasmales troncos verticales. Adquirió arte y gracia, imitaba los movimientos de los soldados alemanes con precisión escalofriante. Incluso lo hizo después de que una mañana su madre sufriera un ataque de nervios cuando supo que un sargento de las SS se había llevado a Karel a la oficina del comandante para que hiciera delante de él la mímica de un cambio de guardia. Al comandante le hizo gracia el muchacho y le regaló 16 gramos de un chocolate suizo, tibio y cremoso, que terminó por provocarle indigestión. El Chocolate lo llevó más cerca de la muerte que las burlas a la majestad del uniforme SS.

El pueblo de Terezina terminó siendo el paraíso de la pantomima. Una comunidad pequeña de forma romboide y con esquinas como de acorazado, rodeada de altos muros y profundos pozos, rodeados éstos, a su vez, de alambradas de púas que los alemanes habían ocultado en los arbustos de los alrededores para mantener el espejismo de libertad que a todos los visitantes, imbecilizados por los chorros de información sobre el gran corazón del “führer”, llevaban a manifestar su asombro por la capacidad de planificación y la inagotable generosidad de los serios uniformados. En el fondo todos los visitantes querían creer que de alguna manera estas eran gentes con humanidad y que, si se les trataba con respeto, se podría negociar con ellos. Eso, y no otra cosa, es lo que pasa siempre con los tiranos, creemos que podemos hablar con ellos y engañarlos con ademanes de respeto. Al final, sólo entendemos la realidad cuando sentimos la cuchilla en nuestras gargantas.

En Terezina habían sólo cuatro posibilidades de acceso por tierra (unica manera de llegar), las cuatro eran susceptibles de ser cerradas herméticamente al paso de autos o de los ferrocarriles que llegaban constantemente trayendo judíos relocalizados por el omnipresente Reich. Aquello era un gran campo de concentración para mimos que simulaban sonreír ante escenas pseudo-hilarantes, simulaban comer apetitosos almuerzos, simulaban cargar bolsas repletas de viandas y todo lo hacían como las rutinas de pantomima para que amos y visitantes apreciaran el bienestar que el Reich había fabricado para ellos construyéndolo con ladrillos de imaginación, argamasa de propaganda, trabajo preciso de actor y con el aberrante sentido del humor de un asesino en serie.

Los únicos seres libres de aquel pueblo eran los verdaderos mimos, Shimon y Karel, que se daban el lujo de hacer caras de disgusto y por lo menos hacían los gestos de escapar corriendo sin moverse a ninguna parte ridiculizando la marcial seriedad de los amos de altas botas de cuero, para la incomprensible hilaridad de los propios SS y de quienes sentían las tragedias reveladas en gestos ante sus ojos, como rollos de película fotográfica, pero se empeñaban en agradar al amo aferrándose a despojos de dignidad arrojados con desdén. Había que ver la forma como se regodeaban al escuchar a un oficial SS dirigirse a ellos con el título simple y llano de Señor, ellos que otrora fueran Profesores, Maestros, Doctores, intolerantes en su espacio y ahora dispuestos a comprar mendrugos al precio que fuere.

Todo lo real era arte de mímica en aquel universo de mimos. Incluso el tren que se llevaría a su padre y al tío Shimon hacia una desconocida ciudad Polaca en el verano de 1943. Era todo como un simulacro. Por fuera era un tren de pasajeros normal y corriente, por dentro tenia las ventanas bloqueadas con barrotes de acero y malla metálica, sin asientos. Ya sobre la plataforma del tren, el tío Shimon hizo la presentación de su vida simulando para todos que corría contra el viento y que una ráfaga le arrebataba el sombrero, todos rieron hasta que siguió corriendo detrás del imaginario sombrero y siguió corriendo sin detenerse al oir la voz de mando del “Gruppenführer” e incluso siguió corriendo al oir el estampido seco de la Walther del agrio SS, dio dos temblorosos pasos más y, como buen mimo, cayó boca abajo sin moverse ya más sobre uno de los durmientes de la vía férrea. Algunos afortunados sobrevivientes de la travesía polaca llegaron a sentirse satisfechos, años después, con la suerte corrida por el tío Shimon muerto sobre la tórrida vía férrea y envuelto en una nube de tábanos desencantados en aquella tarde de julio de 1943.

Karel y su madre fueron preservados en el campo-ciudad gracias a que su madre había mantenido una relación secreta con el comandante del campo, que de vez en cuando le regalaba una lata de sardinas como muestra de su inmenso amor de tirano. Amor éste que no tenía nada de sexual ya que el comandante era físicamente impotente. Todo gracias a una esquirla caída por accidente en su regazo en medio de una trinchera del frente francés durante la primera gran guerra. Pero compartían amor por la música y, de vez en cuando, hasta se besaban en la frente intercalando entre beso y beso expresiones de admiración por la luna o las estrellas. Para Karel, el símbolo de esos amoríos de vendaval eran el olor a sardinas y el sabor agrio salado de las botas del comandante que mordió un día de pura rabia cuando se escurrió debajo de su escritorio y las encontró sin dueño, erectas, vigilantes. Desde esa época nunca más volvió a comer sardinas ni a gustar de nada salado, ni siquiera los seductores entremeses de caviar o anchoas le llamaron la atención en su vida adulta.

Como todo evadido de la muerte planificada de aquellos días, Karel creció sintiendo desprecio contra toda forma de predictibilidad impuesta. Odiaba comer a horas determinadas, tener que levantarse a la misma hora todos los días, pero sobre todo odiaba la opresión de pertenecer a algo o a alguien. Tuvo algunas novias, amó perdidamente a algunas, mojando las almohadas de las habitaciones de hotelitos de toda Europa con sus lágrimas de amores no correspondidos. Pero nunca dijo a nadie que amaba, solo lo hizo en gestos, en gestos de pantomima. Una vez se terminó enamorando por fuerza de costumbre de una gitana analfabeta, intensa y apasionada, de ojos color avellana, y de nombre Zobeya. Esta mujer le dedicó una devoción tenaz y agobiante, mezclada con la ternura de un infante y le siguió a todas partes hasta que murió desangrada en una cristalina noche de la Toscana, a orillas de un viñedo, acuchillada por otra gitana frondosa, borracha y celosa que le increpaba el haberla sometido a un embrujo para que su hombre la abandonara.

Karel nunca perteneció a partido alguno, ni a compañía de artistas. Trabajaba por su cuenta como artista de feria y encontró su hogar en París, donde los turistas le regalaban monedas por sus asombrosas presentaciones. Apareció en programas de televisión, en documentales e incluso como telón de fondo de una insulsa película norteamericana clase B, en la que un científico loco se enamora de una cantante y la trae del más allá mediante unos tratamientos, sólo para verla convertirse en un monstruo asesino. En 1968 se hallaba todavía en París cuando la revuelta de los estudiantes y recibió con gran congoja las noticias de su patria dando cuenta de la locura de Brezhnev, de los tanques rusos reclinados contra la estatua de san Wenceslao, de la perplejidad del depuesto Dubcek y del viaje del General Svoboda a Moscú donde le dieron una pócima vudú (es bien sabido de la propensión Rusa a la taumaturgia). Después de la pócima, regresó tratando de convencer a todos de que los rusos eran lo mejor que podía pasarles. De repente Praga era una ciudad de mimos en ejercicio perenne de su arte. Hacían creer que comían el abundante pan del socialismo, que se reclinaban sobre imaginarios postes, sonreían a la prosperidad imaginaria e ignoraban la presencia de los policías secretos que se hallaban por doquier y eran los únicos puestos de trabajo reales creados por la reciente revolución. Un telegrama le dio cuenta a Karel de la muerte de su madre en Bratislava y se la imaginó tendida transversalmente sobre los rieles de la estación de trenes o colgada del cuello de una rama de abedul como el comandante de Terezina, su amante, ajusticiado en Abril de 1945 en el mismo lugar donde aprendió Karel a ser Mimo.

La realidad no había sido tan romántica, su madre había muerto de causas desconocidas (probablemente de pena). Pero se dieron cuenta de su muerte cuando llegó el cumpleaños de un compañero de asilo y no hubo nadie que tocara la canción de cumpleaños en el clarinete. El telegrama le invitaba a pasar a reclamar sus pertenencias heredadas. Qué risa volver a Praga para recuperar un viejo clarinete y una raída Torah. Esa noche se emborrachó, como a veces lo hacía, y lloró durante dos horas y media enjugándose las lágrimas con un par de medias limpias. Finalmente vomitó al sentir el olor repugnante del betún de unas botas de gendarme. Olor éste que le recordaba Terezina y al comandante, sintió por fin alivio al punzante dolor de su costado, respiró profundo dos veces, pidió perdón en francés, checo, inglés y yiddish, miró con gracia al adusto gendarme que le amenazaba con arrestarle para gloria eterna de la sagrada República Francesa y se marchó a su cuarto de Pigalle donde durmió por tres días consecutivos y fue sacado de su sopor por el hedor del perfume barato de una prostituta búlgara de anchos muslos y carnes ligeras y voluminosas cuya sonrisa de dientes pardos fue su abrazo de bienvenida de vuelta al mundo.

Un tal Charles, judío regordete con aspecto como de comadreja, le ofreció viajar a América para una serie de presentaciones en Nueva York y en San Francisco. Aceptó sin titubeos para huir del universo de mimos que se le venía encima y ya en San Francisco conoció toda una estirpe de mimos perfectos. Eran mimos artificiales hechos con sustancias que se escondían en el anonimato de siglas como LSD, PCP y otras que, cual abigarrada arquitectura de catedral gótica, solo revelan los misterios de sus estructuras a los iniciados en el arte de la alquimia. Estos mimos no usaban telones negros de fondo, sólo se vestían de colores chillones y entremezclados para que todo a su alrededor pareciera negro por comparación. Se iniciaban al arte consumiendo las sustancias indicadas y, acto seguido, bailaban al son de música imaginaria, abrían los brazos para lanzarse a precipicios invisibles, luchaban a manotazo limpio con dragones que flotaban a su alrededor y rendían tributo a mimos insignes. Estos americanos eran tan buenos en su arte que se habían dejado las barbas y el pelo largo para dar la impresión de que el viento soplaba en derredor y podían andar desnudos por la calle convenciendo a todos de que estaban vestidos con elegantes trajes negros de Mohair y zapatos italianos.

Con esta gente aprendió un nuevo tipo de amargura, la de la redención inacabable, la lucha constante, se terminaba una lucha y empezaba la otra, primero la libertad de no ir a la guerra, luego la de amar a quien fuere y por cualquier excusa baladí, después la de ser negro si me daba la gana, la de ser mujer si alguna vez había soñado con tal cosa, o “lesbiano”, o lesbiana, o jurisconsulto, o demócrata liberal, o enemigo del pueblo. Karel, que había pensado que la privación de libertad era la soberana amargura, se encontró de frente con que la libertad absoluta traía falta de objetivos y empujaba a la más profunda de todas las amarguras, la lucha constante, la lucha como aire, como alimento, como norte, como amor último, como mortaja. Con ellos no se podía trabajar, regalaban su arte sin pedir nada a cambio y eso, en una sociedad de competencia, era desleal. Le obligaron a ser “mainstream” a convertirse en acto de marquesina. Se fue a Las Vegas donde ayudó a criar al hijo de Marta, taquígrafa desempleada que ejercía de bailarina exótica (o stripper como decían los locales) todos los Martes y Jueves en la noche y fue lo más cerca que estuvo de pertenecer a alguien.

Esta Marta era mujer de fisonomía impresionante, como esculpida a mano. Tenía unos ojazos del color de la miel que habrían deslumbrado a cualquiera, sino fuera por una manchita parda en la azulada esclerótica de su ojo derecho, que gracias a Dios protegía al incauto de su arrobadora intensidad. A pesar de su oficio de poder en el que había que pagar para poder contemplarla  y de su evidente disponibilidad física (ya todos sabemos que la seducción es el único poder que existe, sino pregúntenle a Eva) lo que se podía ver de esta extraordinaria mujer no podía haber estado más lejos de la realidad. Era la Marta una mujer recatada y de modales correctos, agobiada por un profundo miedo al rechazo y al ridículo y, curiosamente, casi no tenía ninguna experiencia en cuestiones de amores, excepto el padre del niño, de quien se enamoró perdidamente a los dieciséis años para luego sentirse traicionada cuando el pobre infeliz no pudo ser todo lo noble que ella esperaba que fuera y se puso a coquetear descaradamente con una amiga y compañera del alma.

De Marta se enamoró por intuición desde ese momento en que la vio llegar al hotel en que actuaría durante una despedida de solteros, en impecable traje sastre con bufanda rojinegra. Sintió que la había amado por mil vidas y navegó hacia ella movido por el viento. Con Marta aprendió el secreto del amor de Domingo en la Mañana, presuroso y huidizo antes de que se despertara el niño, el dulce olor de la piel de una mujer cuando no usa perfume y la textura maravillosa de la pelusita de su vientre justo debajo de su ombligo, espacio tibio e incansable. Aprendió la codicia del dinero, la de la carne, la de la importancia y el anhelo, la del pezón generoso y el cabello áspero, abundante y envolvente. Qué lástima que nada es eterno.

Ya un viejo desencantado en 1997, de vuelta en Praga, sin Marta, y todavía en pleno ejercicio de sus dotes de mimo, oyó hablar a un ingeniero Alemán que había venido a poner al día la fábrica de automóviles, sobre un arte que era la quintaesencia de la mimica. Algo que se llamaba “realidad virtual” y que era su afición desde hacía cuatro años. Le comentó que se hacía en computadoras que se encargaban de recrear todo. Le dijo que había invertido unos cien mil dólares americanos en comprar lo último que podía ofrecer esta tecnología y que gracias a sus dotes como programador había logrado recrear una comunidad virtual completa, con sus sonidos, sus olores, sus colores, los personajes pintorescos del pueblo, en fin, todo lo que se hallaba en la realidad estaba allí en su máquina listo para ser percibido y disfrutado por los que quisieran atreverse a conocer lo que nunca había sido conocido. Acicateado por su deseo de encontrarse con su propio futuro de un mundo sin pantomima, Karel aceptó irse de visita a aquel universo.

El Viernes 6 de junio de 1997, se reunieron en la habitación de hotel del ingeniero alemán (de apellido Mühler). Karel se puso unos extraños guantes alambrados y unas botas de suela metálica, se cubrió los ojos con anteojos dotados de espejitos que reflejaban un delgado haz láser sobre su retina y dibujaban cualquier paisaje en vívido detalle, se colocó los auriculares, se calzó un apretado y extraño traje de tela y metal con motores eléctricos unidos a delgadas tiras de acero que apretaban o aflojaban para simular presión y se colocó unos electrodos en varios puntos de la cabeza para controlar sensaciones olfativas y de equilibrio, se suspendió de unos cables de acero y asumió la postura de caminar sintiendo de inmediato la simulación de un falso piso bajo la planta de sus pies creada por plantillas metálicas de presión neumática en las botas. Esperaron durante media hora a que Karel se acostumbrara al inverosímil arnés, le rociaron con anestésicos locales para que dejara de percibir la presencia de los aditamentos externos. El alemán inció la manipulación del teclado y de repente apareció ante los ojos de Karel un vasto prado de color verde oscuro por la humedad. Sintió el zumbido de insectos a su alrededor y pudo distinguirlos volando, en un principio como pintados en acuarela, sin fondo, pero al ir pasando el tiempo los percibía en mayor detalle. Sintió la opresión del pesado aire húmedo y el calor envolvente del verano. Sintió lo que parecía ser el aroma de cipreses y abedules y caminó luchando contra la pesadez de la crecida hierba. Caminó colina abajo hasta llegar a una hondonada. Se sentía ligero y juvenil de nuevo, podía escuchar el rumor de las aguas de un río y el cantar intermitente de innumerables aves cuyo sonido ya no podía distinguir ni recordar. Sin saber porqué, como siempre ocurre al artista impenitente, comenzó a correr como un loco, sintiendo que el suelo se hacía de repente duro a retazos regulares e intermitentes, oyó un agudo HALT!, el estampido de una Walther P38 que lo detuvo y le hizo caer, llegando a ver a mediana distancia una estación, la plataforma, el tren y al tío Shimon que se acercaba gritando entre sollozos : ¿qué ha hecho por Dios  Mühler? ¿qué ha hecho? ha matado a mi nietecito el sordo, el mimo perfecto, ¿qué ha hecho Mühler, ¿qué ha hecho? A Karel le invadió un pesado sopor y puso su mejor sonrisa de Mimo quedando plasmado sobre la insoportable hierba y entre los desencantados tábanos, inerme, perfecto, pre-púber, con sus siete años cumplidos.

EVOLUCION EPISTEMOLOGICA DEL ISLAM Y CONTEXTUALIZACION DE LOS CONFLICTOS ACTUALES

Amigos, este es un articulo que presenté para publicación (ya está colgado) en el blog de complejidad que coordino. Es el culpable de que estuviera alejado por un tiempo, pero pretendo compensarles. Esta es una pieza un poco pesada, pero si estas siguiendo lo que hago, es porque te agradan los locos. Espero les guste.

Por: Carlos E. Liriano Lara

Epistemología: El estudio de los orígenes, la validez y los límites del conocimiento.

Ontología: El estudio de la naturaleza del ser, la existencia y la realidad.

OBJETIVOS: Toda persona medianamente educada está familiarizada con los inmensos aportes de los estudiosos musulmanes al acervo de la humanidad y sus contribuciones al tesoro de tecnología y ciencia que hemos heredado. ¿Por qué entonces hay una brecha tan grande entre los países más avanzados de occidente y la mayoría de los países en los que el Islam es religión preponderante? Creemos que algo provocó un cambio profundo en el enfoque del pensamiento musulmán y su interés en las ciencias y en la tecnología. Este cambio, a su vez, generó una brecha tecnológica que abrió paso a una relativa debilidad militar y a la eventual conquista, dominación y explotación, por parte de occidente, de muchos de esos países que componen el ámbito del Islam. En el presente ensayo pretendemos proveer un contexto a la situación actual del pensamiento islámico y el proceso histórico dentro del cual se enmarca. Por supuesto, partimos de la premisa de que en todo acontecer humano podemos identificar los tres estratos de la historia, el de los eventos, el de las épocas y el de las civilizaciones, y que no es posible aprehender las dinámicas observables sin contextualizar los eventos dentro de los otros dos estratos de los que forma parte.

Esperamos que al concluir la lectura de este documento, el lector pueda identificar el proceso que estamos contemplando y, lo más importante, llegar a relacionar esta dinámica tan lejana con los cambios que se presentan en su propia cultura y la importancia del pensamiento base y las premisas ontológicas en el diario vivir de los pueblos. Asimismo, podrá comprender las variantes epistemológicas que dieron base a la los diferentes posicionamientos que se pueden identificar dentro del Islam en la actualidad.

ANTECEDENTES: El profeta Mahoma nació cerca de la Meca en algún momento del año 570 o 571 de nuestra era y cuando contaba con unos 40 años de edad, según se narra en los escritos sobre su vida, recibió la iluminación profética y la orden de predicar una última revelación que “enderezara” las equivocaciones de judíos y cristianos. Las revelaciones recibidas por el profeta se hayan consagradas en el libro de la recitación o Qur’an y quienes se guían por los preceptos y las enseñanzas de Mahoma se llaman a sí mismos musulmanes y a sus creencias y forma de vida le llaman Islam (la vía o el camino). Si bien, en esencia, las creencias de Mahoma se refieren al mismo Dios de judíos y cristianos, existen diferencias de estilo y concepto entre la prédica que se consagra como recitación en el Qur’an y la forma como judíos y cristianos ven a Dios.

Durante los próximos diez años Mahoma predicó y convirtió a muchos seguidores, pero en el año 620 tuvo que migrar dese La Meca a Medina en lo que se llamó la Héjira y que marca el inicio del calendario Musulmán. Luego de esta migración, dio inicio un período de “explosión” del Islam en el que éste se esparció por toda la península arábiga. Este es el cuadro de la expansión del Islam, marcado por el área en verde, luego de esta primera campaña de conquistas:

Islam I

Fuente: www.mapsofwar.com

A la muerte de Mahoma en el año 632, sus sucesores, denominados califas o emires de los creyentes (bajo el titulo en árabe de Amir al-Mu’minim que significa literalmente «príncipe de los creyentes»), fueron los encargados de dirigir al pueblo islámico (la Ummah o asamblea de todos los creyentes). Los cinco primeros califas fueron: Abu Bakr, quien era suegro de Mahoma (nombre que también ha asumido el “califa” del llamado estado islámico Abu Bakr Al-Baghdadi), y fue seguido por Omar Ibn Al-Khatab quien era suegro por parte de otra esposa de Mahoma, Uthman Ibn Affan quien era yerno de Mahoma, Ali Ibn Abu Talib, y el hijo de Ali, Hassan (Ibn Ali) quien era nieto de Mahoma. Estos dos últimos son los primeros califas aceptados por la secta musulmana de los Shia o Shiitas, quienes se desgajan de la ortodoxia del Islam al reclamar que un párrafo del Qur’an fue extraído del texto y que, de la interpretación del mismo, se infiere que el sucesor legítimo de Mahoma debía ser Alí.

El nuevo sistema de gobierno pronto derivó en una guerra civil conocida para los historiadores del islam como la Fitna, y posteriormente afectada por una Segunda Fitna. Después de esto, dinastías rivales reclamarían el califato, o liderazgo del mundo musulmán y muchos estados islámicos ofrecieron sólo una obediencia simbólica al califa.

En los siglos VII y VIII, los musulmanes logran expandir su imperio apoderándose de territorios que abarcaban desde la península Ibérica en el occidente hasta la India en oriente. Para los musulmanes era imperativo adquirir territorios que ofrecieran mejores oportunidades que las pobres tierras en las que se originó, esto, aunado a la decadencia del imperio Bizantino y el Persa, permitió un proceso de conquista que fue bastante rápido, de manera que en el 636 (apenas cuatro años después de la muerte de Mahoma) los musulmanes invadieron Persia, y triunfaron en 640. En 644 se conquista Chipre, en 651 Tiflis y Armenia, 654: Rodas. En el año 661, el gobernador de Siria perteneciente a la dinastía omeya, Mohavía, puso en duda la legitimidad del califa Alí, quien fue asesinado. A partir de entonces esta nueva dinastía se hizo cargo del gobierno, transformándolo en una monarquía y trasladando la capital a la ciudad de Damasco. En 674 tratan de conquistar Constantinopla por mar, sin éxito. Durante esta etapa el islam anexó los territorios de Cartago en 698, el norte de África en 711, España en 717, parte pequeña de la Galia en 720, más tarde conquistan el sur de Asia Menor y Turkestán hasta el río Indo. En 732 tratan de avanzar al centro de la Galia hasta Poitiers, sin embargo, los francos resistieron dos veces bajo el liderazgo de Carlos Martel (abuelo de Carlomagno), hasta que en la tercera los francos salen a luchar y detienen las incursiones árabes.

De manera que un siglo después de la muerte de Mahoma, el Islam se extendía desde Europa Occidental hasta Asia Central de acuerdo con este mapa:

Islam II

Fuente: www.mapsofwar.com

Como siempre ocurre con la expansión imperial, una vez concluida la conquista, el imperio inicia un proceso de consolidación ideológica para dar sustento y legitimidad a su dominio. Es importante notar que, en este período, sólo un 5% de los habitantes del imperio eran realmente musulmanes. Por lo que era imprescindible crear un corpus jurídico-político que permitiera establecer mecanismos de gobernanza adecuados y un fomento de la aceptación de las condiciones de vida bajo el nuevo régimen.

LA VIDA BAJO EL ISLAM: Desde sus inicios el Islam emerge como un concepto holístico de la vida del creyente y abarca todos los aspectos del individuo, tanto su vida personal como su vida pública, de la misma manera que Dios (Allah) lo abarca todo y lo ordena todo. Dado que el Qur’an es un documento revelatorio que se centra en manifestar la voluntad de Dios hacia su creación y constar la filiación entre ambos, era necesario crear documentos que instruyeran al musulmán en cuanto a su comportamiento hacia sus vecinos y la sociedad. De manera que se consagraron como legislación los libros escritos que narraban la vida de Mahoma, sus comentarios y enseñanzas personales, en un compendio llamado la Sunna (literalmente conducta y de donde viene el término Sunnita para sus seguidores) y cuyos aportes son los llamados Hadits, entre los cuales uno de los más completos es el llamado Hadit (o Sajij) Al-Buhari compilado en el siglo IX por Ibn Ismail Buhari. La Sunna es un manual del buen musulmán y contiene instrucciones específicas de muchos aspectos de la vida diaria.

De la misma manera, es de notar que el Islam carece de sacramentos y promueve una relación directa (aunque no personal) con la divinidad que está en todo y lo dirige todo según su voluntad, por este motivo, el Islam primigenio carece de un sacerdocio consagrado y esparce el ritual a toda la población como obligación de vida. El principio ontológico del Islam es, pues, de un extremo fatalismo y determinismo que quedan plasmados en su visión apocalíptica del fin del mundo.

Los no musulmanes, o más bien aquellos no-musulmanes que profesaban religiones monoteístas, podían vivir sin muchos problemas bajo el imperio musulmán una vez estabilizadas las fronteras del mismo. Al principio no era así puesto que se ofrecía al no musulmán la opción de la ejecución o la conversión al Islam. Con el correr del tiempo, sin embargo, los gobernantes musulmanes ofrecieron a los no-creyentes la alternativa de conservar su fé a cambio del pago del Dhimmi o impuesto de fe. A tal grado llegó a ser importante este impuesto para las arcas de los gobernantes locales que muchos de ellos llegaron a desincentivar la conversión antes que renunciar a él.

En cuanto a la legislación, las comunidades musulmanas tenían el mandato de establecer los parámetros de sus leyes mediante el llamado consenso de la Umma, el cual se entendía como el consenso de todos los creyentes (Ich-ma de la Umma). Cuando un uso y costumbre era validado por ese consenso, entonces pasaba a ser Shari’a o parte del cuerpo de leyes de la comunidad. Este criterio se basa en el Qur’an (4:115) que dice: “quien se aleja del enviado después que la buena dirección se haya puesto en él y sigue una senda distinta de la de los creyentes, lo dejaremos en el camino que haya escogido y lo meteremos en el infierno”. Esto fue interpretado en el Islam primigenio como mandato de respetar el consenso general de los creyentes y fue la manera como se estableció el proceso de completar y actualizar el cuerpo legal del Islam. No podemos, sin embargo, entender la Sharia como ley sino más bien como un marco legal constitutivo para orientar a los jueces quienes generan la jurisprudencia o “Fiqh”.

El primer posicionamiento epistemológico del Islam fue considerar que, dado que Dios interviene en todo y creó todo, es importante que el creyente conozca la creación, de forma que todo conocimiento de lo creado es bueno y edifica. Esto provocó que, inicialmente, los musulmanes se interesaran en adquirir conocimiento por el conocimiento mismo, y que proliferara el interés por los legados culturales de los países que eran conquistados. Sin embargo, este posicionamiento nunca fue absoluto puesto que muchos estudiosos dentro del Islam siempre cuestionaron que la razón humana pudiera aprehender las verdades del conocimiento de la creación. A pesar de ello, y al menos por un tiempo, prevaleció el interés por el conocimiento que se manifestó en  el rescate de las obras de los primeros pensadores griegos y con ello, de manera no intencional como siempre pasa en las dinámicas complejas, abrieron paso a una nueva era de desarrollo del pensamiento occidental.

Dando por sentada la posibilidad de adquirir conocimiento, los filósofos musulmanes enfocaron su esfuerzo epistemológico en el estudio de la naturaleza y las Fuentes de conocimiento. Sus inquietudes intelectuales se decantaron hacia un mejor conocimiento de la naturaleza en tanto que creación divina.

EL PENSAMIENTO MUSULMÁN DE LA EDAD DE ORO: El período entre el siglo IX y finales del siglo XII es conocido como la edad de oro del pensamiento musulmán y constituye el período más importante para comprender la evolución epistemológica del Islam y el estado actual de las dinámicas sociales y políticas de los países con mayorías musulmanas. Al mismo tiempo, sus aportes fueron cruciales para el desarrollo de la ciencia y el conocimiento en general de toda la humanidad hasta nuestros días. Grosso Modo, el pensamiento de la edad de oro del Islam va desde Al-Kindi en el siglo IX hasta Ibn Rush (o Averroes como se castellanizó el nombre) en el siglo XII. Con la muerte de este último, el pensamiento musulmán prácticamente se extinguió en el occidente del imperio, aunque persistió en el extremo oriental de las tierras musulmanas (lo que hoy es Irán, Paquistán e India).

Es importante contextualizar el pensamiento y el desarrollo de la investigación bajo el Islam. Esto porque la ciencia como la conocemos actualmente tiene poco que ver con la ciencia como se practicaba en el período de florecimiento del pensamiento musulmán durante la edad dorada.  Como lo plantea el ensayista de historia de la ciencia, el español  Fernando Peregrín Gutiérrez (en La ciencia árabe-islámica y su revolución pendiente, en Revista de Libros de Marzo del 2002): <<debido a los condicionantes ontológicos y epistemológicos que impone el islam, para los musulmanes apenas si existe la noción de ciencia nacida de la curiosidad (aunque, en sus orígenes, indudablemente la hubo) y consideran principalmente la ciencia como generadora de poder económico y militar>>. Este concepto es importante puesto que la vida cotidiana de los habitantes del imperio musulmán no fue necesariamente impactada por el inmenso desarrollo del pensamiento y la ciencia que fueron ejercidos por los eminentes intelectuales islámicos. La avanzada ciencia musulmana no se manifestó en un avance similar en la tecnología que era útil en el ámbito la vida cotidiana, excepto en algunos elementos de la guerra (el acero de Damasco y las armas de sitio) y algunos conocimientos de astronomía aplicados en la navegación, así como conocimientos de anatomía y fisiología que no llegaron a las masas y se limitaron a proteger a los pocos que tenían acceso a los tratamiento.

Parafraseando a Peregrín Gutiérrez: La ciencia de la edad de oro del Oriente islámico, comparada con la que surgió de la revolución científica europea, fue pre-ciencia, más por temas epistemológicos y organizativos que por contenidos, ya que era conocimiento de gran calidad y alto grado de desarrollo en relación con las ciencias contemporáneas de otras culturas e, incluso, respecto de la posterior evolución que siguió la ciencia en Occidente hasta el siglo XVI.

Pero, volviendo a los inicios del pensamiento Islámico, las principales fuentes de la filosofía islámica temprana fueron la religión propiamente dicha (especialmente ideas derivadas e interpretadas del Qur’an) y la filosofía griega que los Musulmanes tempranos heredaron como resultado de las conquistas, junto con filosofía india pre-islamica y filosofía persa. Muchos de los primeros debates se centraron en reconciliar la religión con la razón ejemplificada por la filosofía griega. De estos debates emergen dos conceptos importantes como fuentes de conocimiento, el primero es el llamado “Ilm Al-Kalam” (ciencia discursiva) o más simplemente Kalam que significa literalmente discurso, y que es más una discusión de los principios religiosos mediante el debate y un ejercicio que podríamos considerar similar a la dialéctica temprana de los griegos. El segundo concepto es el de “falsafa” que es una palabra prestada de la palabra griega filosofía. Para los Musulmanes, este término se refería primordialmente a la filosofía adquirida y, de manera relevante, la filosofía griega aristotélica. Dentro de esta última vertiente, uno de los primeros debates fue entre los partidarios del libre albedrío o Qadar (que significa tener poder) y los deterministas o Jabaritas (de Jabar que es fuerza o constreñimiento). Este debate tendrá relevancia en los temas que trataremos más adelante. De esta “falsafa” emerge una escuela, la que se ha llamado peripatética por su similitud a la antigua escuela griega de pensamiento, la cual daría gran esplendor al pensamiento musulmán de la edad de oro.

Ya para el siglo XII las doctrinas del “Kalam” habían prácticamente perecido por falta de defensores. Mientras al mismo tiempo la propia “fasafa” y los peripatéticos fueron objeto de escrutinio por parte de los “segregados” o “Mutakalimum” y el persa Ibn Al-Ghazeli había publicado su “Tahafut al Falasifa” (la incoherencia de los filósofos) demoliendo, desde una propuesta lógica elaborada a partir de las premisas musulmanas, los principales argumentos de la escuela peripatética. Sobre los “Mutakalimum” es importante mencionar que su planteamiento, aunque no negaba la existencia de Dios, dio pie a que los peripatéticos se regodearan en una especie de escepticismo intuido que recuerda mucho el que se manifestara, siglos después, en Baruch de Spinoza. Esta escuela, los Mutakalimum, propuso que Dios creó los átomos de los que se compone todo los que nos rodea, incluso las personas, tal como había sido planteado por Demócrito, y que los cuerpos emergen o mueren por la adición o sustracción de estos átomos. Sin embargo, estos planteamientos no fueron oponentes de fuerza a las objeciones de los filósofos neo-aristotélicos acerca del origen de la materia. Partiendo de las ideas de los Mutakalimum, los asharitas (de Al-Ghazeli) presentaron una forma de atomismo islámico que fue notablemente exitosa en su acogida porque reforzaba el criterio ontológico de la unidad del todo. En esta escuela atomista los átomos son la única cosa material con carácter perpetuo y todo lo otro en el mundo es accidental en el sentido de finito, de manera que nada accidenta puede ser la causa de ninguna otra cosa como no sea percepción puesto que solo dura un instante. De esto se concluye que las contingencias no pueden estar causadas por lo material sino que son el resultado directo de la acción de Dios sin cuyo concurso nada puede ocurrir por lo que el esfuerzo por prever o controlar el devenir natural de las cosas es inútil.

Solo para tener una idea de las corrientes más importantes que debatían dentro del pensamiento musulmán, podemos ver algunos de sus más importantes exponentes:

Hamid Ibn Ghazeli o Al-Ghazeli fue un teólogo y místico de origen persa (1058-1128). En su libro La incoherencia de los filósofos criticó fuertemente el neoplatonismo y los excesos de racionalismo de las escuelas filosóficas musulmanas de su época, muy influidas por la filosofía y la lógica griegas. Fue también reformista del sufismo. Al-Ghazeli o Algazel sigue siendo una figura polémica. Todavía hay eruditos debaten dentro del Islam sobre el significado de sus escritos, sobre todo en relación con la lógica y el racionalismo. Fundó la escuela de los Asharitas que mencionamos en el párrafo anterior y es considerado aún hoy como uno de los pilares del pensamiento musulmán.

Ibn Rush o Averroes (1128-1198),  fue un filósofo del califato de Córdoba en el sur de España, fue hijo de un imán de Córdoba y médico del califa marroquí Abu Yaqub y de su hijo, Yaqub al-Mansur. Su libro más importante lo fue “La destrucción de la destrucción” (o La incoherencia de la incoherencia), el cual es una refutación de los argumentos de los Asharíes. Acusado de hereje, sus libros se quemaron por orden del califa Yaqub al-Masur, que lo desterró y posteriormente le rehabilitó y permitió volver a Marrakesh. Su influencia en el mundo islámico desapareció en los siglos subsiguientes debido a que su pensamiento se consideró peligroso para la fe. En este sentido, fue incluso más allá del aparente empirismo de Ibn Sina (Avicenna) y la lógica de Al-Farabi, en que propuso que la materia no es solo eterna sino que la forma es implícita en ella, por lo que la existencia del mundo no es solo una posibilidad sino un imperativo (alguien está pensando en Spinoza y su naturaleza con fuerza divina?). Sin embargo, sus obras tuvieron gran influencia entre los eruditos judíos de la Europa de los siglos XIII al XVI, que las tradujeron al latín. Y aunque, en un principio, estuvieron prohibidos también en Europa, ya que parecían contradecir la fe católica, los libros de Averroes tuvieron un profundo impacto en la cultura occidental. Se considera que su influencia en las universidades italianas contribuyó notoriamente al nacimiento de la ciencia moderna. Su muerte en 1198 pone fin a la escuela peripatética del pensamiento musulmán.

Suhrawardi (m. 1191 CE) FIlosofo musulman que combinó el razonamiento con el bienestar spiritual y no vió razón para que existiera discrepancia entre la práctica de la filosofía y la búsqueda espiritual, su término “Hikmat” fue eventualmente traducido como Teosofía y dio inicio a la corriente que trató de reconciliar la metafísica musulmana con los racionalistas.

Ibn Sina o Avicenna (980-1037) se respaldó en un proceso de razonamiento deductivo pero usó una aproximación diferente en la medicina. Contribuyó de manera inventiva al desarrollo de la lógica inductiva, la cual usó para ser pionero del concepto del síndrome. En cuanto al pensamiento filosófico, mientras estuvo preso en el Castillo de Fardajan, cerca de Hamadhan, Ibn Sina escribió su famoso experimento de pensamiento llamado del “hombre flotante” el cual usó para demostrar la conciencia y la sustancialidad del alma humana. Entendía que el intelecto activo era el vínculo por el que Dios Dios comunicaba la verdad a la mente humana.

Su experimento de pensamiento del “hombre flotante” solicita al lector que se imagine suspendido en el aire y aislado de todas las sensaciones incluso del contacto con su propio cuerpo. Su punto es que, aún en ese escenario, uno estaría aún consciente de si mismo. De manera que la idea del Yo no depende de nada físico y el alma no puede ser vista en términos relativos sino como un primario. Este argumento fue, mucho más tarde refinado por René Descartes en términos epistémicos cuando planteó: Yo me puedo abstraer de la suposición de todas las cosas externas, pero no de la suposición de mi propia conciencia.

Como si fuera poco, Ibn Sina es considerado el padre de la medicina moderna por su introducción del empirismo de la medicina experimental y las pruebas clínicas, el uso y las pruebas experimentales de drogas. Elaboró una guía para la experimentación práctica en el descubrimiento de la efectividad de sustancias médicas. En su enciclopedia médica (El Canon de la medicina) estableció estos principios, que resultan sorprendentemente modernos, para probar la efectividad de nuevas drogas o medicinas:

  1. La droga debe estar libre de cualquier calidad extraña o accidental.
  2. Debe ser usada una enfermedad simple y no compleja.
  3. La droga debe ser probada con dos tipos contrarios de enfermedad porque algunas veces la droga cura una enfermedad por sus cualidades esenciales y otra por sus cualidades accidentales.
  4. La calidad de la droga se debe corresponder con la fortaleza de la enfermedad. Por ejemplo hay drogas cuyo calor es menor que la frialdad de algunas enfermedades de manera que no tendrán efecto en ellas.
  5. El tiempo de reacción debe ser observado de manera que no se confundan esencia y accidente.
  6. El efecto de la droga debe ocurrir de manera constante o en muchos casos, porque de no ocurrir estaríamos ante un efecto accidental.
  7. El experimento debe llevarse a cabo sobre un humano porque probar una droga humana en un león o un caballo puede no probar nada acerca de su efecto en un humano.

AL concluir la edad de oro del pensamiento musulmán, y como resultado de la interpretación de las enseñanzas de Al-Ghazeli, emergen las escuelas coránicas en el siglo XII y las ciencias pasaron a ser divididas en «islámicas» y «extranjeras». Hubo, empero, importantes avances hacia un racionalismo más avanzado y una epistemología naturalizada, independiente de la religión. Sin embargo, las penosas experiencias de pensadores ilustres como Averroes parecían desincentivar los cuestionamientos que pudieran emerger hacia lo que ya apuntaba a ser una ideología islámica prevalente.

LO QUE PASABA EN OCCIDENTE: Mientras en el imperio musulmán el pensamiento evolucionaba de la forma que hemos esbozado, en occidente el conocimiento se iba secularizando lentamente en un proceso de décadas y siglos. Este proceso, además de lento, fue también cruento en que los sectores más reaccionarios de la iglesia usaron todos sus argumentos y poder para mantener a raya todo lo que sentían que era una amenaza a la fe canónica. Esta contra-reacción no evitó lo que Habermas llamó “la esfera pública”, o sea, un espacio social donde los individuos se encuentran con el propósito de usar sus facultades críticas al servicio del así llamado “interés público”. Para Huff (1993), citado por Peregrín Gutiérrez, el nacimiento de esas zonas de autonomía está en la separación entre el poder estatal y el eclesiástico que se produjo como consecuencia de la llamada “querella de las investiduras”, la que se extiende entre 1072 y 1122 aproximadamente y coincide con el nacimiento del concepto de los estados nacionales vinculados a una región de influencia (país).

La iglesia deseaba autonomía respecto de emperadores y reyes en la designación de los cargos eclesiásticos, el papado recurrió al Derecho canónico de base romana y al concepto de corporación que contenía, esto es, la iglesia se declaró a sí misma un «corpus» (cuerpo único o persona moral) a efectos legales. El aspecto relevante de esta acción fue tener que respetar que, así como la iglesia era una corporación con sus propias reglas, la sociedad civil se podía organizar en corporaciones sujetas a sus propios estatutos, y establecer sus propias asambleas y tribunales. A lo largo de los siglos XII y XIII emergen corporaciones autónomas –ciudades y villas, organizaciones mercantiles, asociaciones profesionales, gremios, ligas– dotadas de sus derechos y obligaciones y con cierta autoridad de jurisdicción en dominios propios. Entre estas corporaciones se encontraban las universidades, con un papel decisivo en la secularización del saber en Europa.

Pero hay que entender que el sacerdocio cristiano del siglo XI podía verse como un “corpus” por el simple hecho de existir, cosa que no podía pasar en el Islam simplemente porque no había tal sacerdocio. Al no existir y no poder “substraerse” del ejercicio del pensamiento orientado a la ciencia y, eventualmente, a la tecnología, resulta que termina por impregnar todo lo que se hace de una orientación a la creencia y no a la vida práctica. Esto así porque la creencia es esencial para dotar de legitimidad al poder político, mientras que la ciencia, dada su vocación de universalidad, no puede ser invocada para tales fines.

Huff (1997), citado por Peregrín Gutiérrez, resume el origen de la laicización de la ciencia en Occidente a partir del siglo XII :<<Los europeos medievales, totalmente conscientes o no, crearon instituciones autogobernadas de altos estudios e importaron dentro de ellas una cosmología metodológicamente poderosa y metafísicamente rica que de forma directa desafió y contradijo muchos aspectos de la visión cristiana del mundo. En vez de mantener alejadas a distancia esas «ciencias extranjeras» (como hicieron los árabes), hicieron de ellas parte integral del discurso oficial y público de los altos estudios. Importando, ingiriendo realmente el corpus del «nuevo Aristóteles» y sus métodos de argumentación e inquisición, la élite intelectual medieval de Europa estableció unas propuestas intelectivas impersonales cuyo último propósito era describir y explicar el mundo en su totalidad en términos de procesos causales y mecanismos. Este desinteresado plan no era ya preocupación privada, personal o idiosincrásica, sino un conjunto de textos, preguntas, comentarios y, en algunos casos, re-exposiciones de problemas físicos y metafísicos que llevaban siglos sin resolverse, que se compartieron públicamente y que fijaron las más altas exigencias de la pesquisa intelectual>>.

El cambio Epistemológico en el Islam: A partir de la desaparición de las escuelas peripatéticas en el occidente del Islam, con la muerte de Averroes en 1198, y hecha la excepción de la producción de Ibn Khaldun que en este tema fue corta, el debate entre la bondad del conocimiento de lo creado versus el conocimiento de la palabra (que inclinaba la balanza hacia un ejercicio metafísico, lógico y dialéctico más teosófico que científico) se inclinó de manera definitiva hacia los planteamientos de Al-Ghazeli de que las necesidades de todo buen musulmán, en términos de conocimiento, eran de las ciencias “islámicas” y de ciertos ejercicios lógicos. De una forma “aprés la lettre” resulta evidente que el concepto islámico de la unidad ontológica del conocimiento impide el emerger de entidades laicas independientes que cultiven el pensamiento crítico y la duda. Además, la idea de que es la mano de Dios la que determina el destino de cada persona impide la generación del concepto del conocimiento como motor de la mejoría de las condiciones de vida de las personas dentro del mundo islámico.

Al mismo tiempo que las primeras universidades europeas, las primeras madrazas aparecieron en el siglo XI. Eran escuelas religiosas, costeadas principalmente mediante donaciones y legados, para el estudio de las llamadas “ciencias islámicas”, (el Corán, tradiciones del profeta Mahoma, genealogía árabe, poesía y gramática árabe, y algo de matemáticas, con el fin de saber dividir las herencias como mandaba el Corán). Las “ciencias extranjeras” o «ciencias antiguas» (lógica y ciencias naturales) estaban explícitamente excluidas, y las autoridades religiosas  miraban con desconfianza a los que las estudiaban (sino pregúntenle a Averroes).

Aunque en principio el Islam no coartó el conocimiento, tampoco lo promovió. De manera que es difícil decir que el conocimiento es una conclusión directa de tal o cual religión, y específicamente esto es cierto del Islam. Sin embargo, mientras duró el apogeo de las escuelas peripatéticas en el occidente musulmán, el conocimiento proliferó. A partir de que las madrazas se decantaron por un pensum excluyente de las materias “extranjeras” el pensamiento se marchitó y esto no es resultado del Islam per se, sino de dos elementos con igual o similar nivel de responsabilidad:

  1. El conocimiento requiere de un espacio de duda y desafío intelectual que se permita cuestionar incluso las verdades tenidas como más absolutas y la visión de la voluntad de Dios como ente generador y controlador de todo no permite el cuestionamiento de las razones más elementales.
  2. En un entorno de incertidumbre, en que el imperio se desmorona y los enemigos amenazan las fronteras, el poder se refugia en su legitimidad asumida y, en un entorno en que Dios maneja a todo y a todos a su voluntad, esa legitimidad es Dios, con lo que todo lo que ponga en duda esta legitimidad es un potencial enemigo del estado.

De manera que la religión pudo llamarse como quiera, al final las bases ontológicas del Islam y su devenir político hacia finales del siglo XIII condenaron a las avenidas de búsqueda del conocimiento a un papel secundario, y esto en el mejor de los casos.

SITUACIÓN ACTUAL: Todas estas dinámicas no ocurrieron de repente ni de la noche a la mañana sino que se fueron dando paulatinamente a lo largo de siglos. La condición actual en que existe un Islam radicalizado, que pretende proclamar una lucha contra occidente por todos los medios, se generó, no de manera directamente causal ni lineal, debido a que la fractura epistemológica del pensamiento musulmán del siglo XIII privó a los dominios musulmanes de un ejercicio de indagación científica que lo dotara de herramientas tecnológicas que le permitieran, a su vez, resistir el acoso del occidente cristiano. El resultado de estas condicionantes, que no determinantes, fue que los países del antiguo dominio musulmán fueron colonizados, oprimidos y sojuzgados por un occidente mucho más poderoso militarmente gracias a su superior tecnología. De igual manera, las clases dominantes del antiguo imperio, atosigadas por luchas internas que no cesaban y debilitadas en sus tesoros y comercio, no vieron otro recurso que aliarse a estos extranjeros que oprimían a sus pueblos y terminaron siendo vistos como representantes de esa dominación de cara a las dinámicas internas de sus respectivos países.

El panorama actual es que a lo interno del espacio del Islam (el Dar-el-Islam) existe una mayoría de la población que ve con recelo al occidente interventor y que se opone de manera virulenta a su propia jerarquía política a la que consideran representantes o validos del opresor al que además consideran moralmente decadente. Sin embargo, esa mayoría no está radicalizada al extremo de formar parte del terrorismo islámico que vemos en los medios, pero lo comprende y, hasta cierto punto, apoya. De acuerdo con las encuestas más amplias (hechas por Gallup entre el 2006 y el 2011) sólo un 7% de los musulmanes estaría a favor de una lucha violenta y de la destrucción de sus actuales esquemas de gobierno, pero un 65% (en promedio) ve negativamente a los Estados Unidos y a sus aliados occidentales. Ese 7 por ciento que nutre las tropas de los grupos terroristas no parece una gran amenaza hasta que lo contextualizamos y nos damos cuenta de que son unos 90 millones de musulmanes esparcidos por todo el mundo, tanto dentro como fuera del ámbito de los países predominantemente musulmanes, lo que los convierte en el mayor grupo movilizable del mundo. En el fondo, al menos este es nuestro parecer, hay un ejercicio de frustración evidente por la falta de articulación entre las expectativas creadas por la más reciente (y para ellos mejor) revelación religiosa que ha conocido la humanidad y las condiciones de miseria material en la que muchos viven. Como ya vimos, estas condiciones materiales no podrán mejorar a menos que emerja una jerarquía política menos comprometida con mantener el poder y más dispuesta a mejorar las condiciones de vida de sus pueblos mediante herramientas tecnológicas adecuadas. Lamentablemente, esto tiene pocas probabilidades de ocurrir si partimos de una posición epistemológica de que todo el conocimiento tiene que tender a confirmar las premisas del Islam y nada puede plantear dudas.

Algunos intelectuales alrededor del mundo han planteado la posibilidad de trasplantar el conocimiento y la innovación científico-tecnológicas a los países musulmanes sin que estos tengan que aceptar el laicismo de occidente ni sus prácticas sociales que, los más conservadores en el mundo musulmán, consideran decadentes. Esta situación ambivalente y de aparente estancamiento provoca una gran frustración en muchos países de mayoría musulmana que ven como el poder político, interesado como siempre en el status quo, trata de mantener legitimidad moral sobre la base de una supuesta devoción religiosa.

Resulta, sin embargo, por lo menos dudoso que el desarrollo científico pueda llevarse a cabo sin un nuevo posicionamiento epistemológico que permita un ejercicio de conocimiento totalmente libre, aún si este cuestiona los fundamentos de la certidumbre de la existencia de Dios. De hecho, ya se ha planteado un llamado al emerger de un nuevo pensamiento Islámico que, desde dentro del Islam, genere una “ciencia islámica”, cometiendo el error de relativizar el conocimiento científico como un constructo socio-cultural. Recurriendo de nuevo a Peregrín Gutiérrez: <<Y en el caso de los científicos, la fe religiosa no interfiere con su trabajo, pues hay una distinción, paralela al laicismo social, entre metodología y filosofía naturalista. La primera permite al científico trabajar asumiendo, sin más implicaciones filosóficas, que el mundo está hecho de materia e interacciones, y que si hay algo más, está más allá de las competencias de la ciencia y es asunto privado de cada uno. Pero, ¿es posible mantener un mínimo nivel científico autónomo y creativo en una sociedad no laicizada? La experiencia de los occidentales dice que no, pues la ciencia lleva consigo una duda metódica, un escepticismo inquisidor, una crítica racional y permanente de todo conocimiento establecido, y no acepta la preeminencia ni la validez intrínseca del testimonio de autoridad>>.

CONCLUSIONES: Visto todo lo anterior, es evidente que los cambios producidos en la visión epistemológica, que no ontológica aunque emane de ésta última, del Islam provocaron una transformación en el quehacer del pensamiento y la investigación científica del mundo musulmán. Sin embargo, parece evidente que debemos pensar sobre  las religiones como condicionantes (no determinantes) que pueden ser favorables o no dependiendo de las circunstancias pero no son causas originarias del posicionamiento epistemológico. Como siempre, este depende de circunstancias socio-político-económicas muy complejas que, en este caso, se alinearon para que el atraso científico-tecnológico en que cayó el Islam propiciara la colonización y opresión del ámbito musulmán por parte de un occidente dotado de una tecnología superior que le dio un poder militar irresistible.

En el Oriente musulmán, sin embargo, ciencia y religión convivieron en armonía. Pero al aparecer la ortodoxia dogmática propiciada por el movimiento de creación de madrazas, la religión se convirtió en un sostén para el régimen imperante que requería de una aceptación ciega del status quo como una manifestación de la voluntad de Dios. Al escasear los patronazgos de jerarcas ilustrados, los científicos carecieron de ámbitos públicos donde continuar sus actividades de pensamiento sin censura, con lo que su actividad acabó en un profundo declive de la ciencia en los países musulmanes.

Visto lo cual, algunas cosas empiezan a emerger como conclusiones importantes:

  1. En sus inicios la sociedad musulmana no vio conflicto entre el conocimiento de lo creado y la fe en lo que no era cognoscible, de hecho se incentivaba el conocimiento a un grado relativamente importante.
  2. Esta ciencia musulmana primigenia no estaba orientada al desarrollo de la tecnología per se, sino que emergió del saber por el saber mismo y, de paso y de forma totalmente no-intencional, rescató para occidente el pensamiento aristotélico y mucho del conocimiento que se había perdido para la cristiandad cuando la quema de la biblioteca de Alejandría.
  3. Esta búsqueda del conocimiento no podía ser constreñida por un sacerdocio puesto que, al carecer el Islam de sacramentos, este no existía. Al emerger, eventualmente, un conjunto de Ulemas o “expertos de la fe” éstos se inclinaron en un principio por la tolerancia del ejercicio intelectual, pero nunca lo promovieron activamente.
  4. El marco jurídico-político de la sociedad musulmana primigenia emergió del uso y la costumbre como fuente del derecho positivo, pero ante la expansión del imperio y la proliferación de “creyentes” el consenso de la totalidad de los mismos no podía ser constatado. Por lo que el incipiente ejercicio de los Ulemas o “sapientes de la ley”, que fungían como jueces civiles y penales en algunas localidades, presionaron por un cambio de perspectiva en que la ley debería ser establecida, no ya por el consenso de los creyentes, sino por el consenso de los “sapientes” o conocedores de la ley. Esto congeló la jurisprudencia, de base religiosa estrictamente musulmana, en algún momento del siglo XIV. Este es el motivo por lo que el pensamiento que se evoca en occidente al mencionar Shari’a es de un corpus legislativo enclavado en prácticas que no se han vuelto a ver en occidente desde el Medioevo. En realidad, tal impresión no es exacta porque otros países que usan como marco la Shari’a no tienen un nivel de atraso semejante, pero la imagen ha sido explotada tanto a un lado como del otro de la división religiosa.
  5. La creación hacia mediados del siglo XII de las Madrazas, o escuelas secundarias de la fe, con patrocinio desde los poderes económicos y políticos, y un plan de estudio basado en las materias “islámicas” con exclusión de las “extranjeras” (aunque incluyendo la lógica propuesta por Ibn Al-Ghazeli) de hecho dejó fuera toda la base del conocimiento científico como se atisbaba ya en occidente.
  6. El concepto fatalista de un destino escrito de forma arcana por Dios pone en duda la utilidad de un conocimiento que pueda ayudar a mejorar la vida de las personas de manera individual o colectiva.
  7. El desmembramiento del imperio por tensiones internas de origen étnico, tribal, sucesoral y político, alejó al Islam del control de las costas del mediterráneo y la imposibilidad de volver a proyectar poder allende sus fronteras. Si bien a occidente le tomó todavía tres siglos controlar por completo el mediterráneo (hasta Lepanto en el siglo XVI), este hecho empobreció considerablemente al Islam y le quitó una fuente de comercio y de intercambio de conocimientos.
  8. En el oriente musulmán prevaleció una visión inspirada por Avicenna (que igual que Al-Ghazeli era persa) en que el conocimiento no era contradictorio de la fe ni la duda era peligrosa. Este posicionamiento epistemológico que hace al conocimiento no solo asequible, sino deseable, ha sido transmitido a la visión Shiita (eminentemente Persa) del Islam.
  9. El hecho de que el clero cristiano, deseoso de proteger sus privilegios y prebendas, se declarara un “corpus” separado de las otras funciones de la vida cotidiana, abrió las puertas en Europa al emerger de gremios, asociaciones y de un “espacio público” que incluyó academias y sociedades (en algunos casos secretas) que promovieron el conocimiento y la especulación científica. Sin embargo, este proceso de emerger de la investigación científica laica se dio a lo largo de varios siglos y no de manera “revolucionaria”.
  10. En el Islam, en que no existía un clero, los científicos eran tan parte de la fe como los ulemas, por lo que tenían un muy limitado campo de acción so pena de ser culpables de blasfemia o apostasía. Esta limitante puso un freno al desarrollo de la ciencia, y su consecuencia directa, la tecnología, lo que impidió, no de manera directamente causal sino mediada, que el Islam fuera un oponente eficaz de un occidente cristiano que emergió, luego de su “revolución” científica y tecnológica, como un grupo de potencias militares altamente efectivas. (Nota: Un caso curioso es que en países, como los Estados Unidos, en que iglesias cristianas protestantes tienen una configuración similar al Islam primigenio (esto es que los predicadores no son un corpus separado sino parte de la vida cotidiana) se mira con ojeriza al conocimiento científico y emergen cuestionamientos a la evolución y al calentamiento global, entre otras cosas).

En el caso de la República Dominicana en que hay una notable inmigración que practica el Islam y que llegaron originalmente en las décadas de los 1980 y 1990 a estudiar medicina, resulta curioso que mucha de esta inmigración proviene del oriente del Islam (Paquistán e Irán) y, en el caso de los que no provienen de esas regiones (libaneses y Sirios) muchos son de creencia Shiita. Sería interesante que se indagara el proceso de adaptación y asimilación de estas comunidades a la vida cotidiana en nuestra isla y cuál es su perspectiva hacia el conocimiento.

Santo Domingo, Agosto del 2016.

Fotografía Sorprendida: De la tierra, del cielo y del otro cielo

Amigos,

Lamento haber estado retirado tanto tiempo, pero he estado trabajando en unos articulos para otro blog de complejidad que coordino.

Bueno, vengo con la fotografía otra vez. En este caso, son fotos que he tomado este verano de algunos temas que me llamaron la atención de lo que me rodea. Las primeras fotos son tomadas desde mi terraza pero mirando hacia la tierra, más especificamente a las calles que me rodean. Las acabo de tomar en noche de luna llena, por eso aparece ese cielo claro y saturado de luz. Las fotos fueron tomadas con apertura f5.6 y obturación de 1.6 segundos. En cuanto al ISO, estaba en 1,600 (esto lo lamento y los que entienden de este tema saben por qué pero la verdad es que no tenía tripode y no podía prolongar la obturación).

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Las que siguen a continuacion son fotos del cielo nocturno del verano en esta isla igual tomadas desde mi terraza. Espero que les gusten.

Finalmente, algunas fotos relativas al otro cielo, el religioso, las cuales tome durante mi viaje a visitar la basilica de nuestra señora de la Altagracia, a petición de mi suegra, la cual es la santa patrona de mi país y es el templo de culto más importante de la RD.

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PASIONES AJENAS – cuento

Dicen que al morir se ve pasar la vida ante los ojos como en una película. Lo raro es que, aparte de un sabor metálico en la boca y un deseo inmenso de dormir, la única imagen que le llegaba era un sonido, más bien un ruido rítmico y molesto, que sonaba como Fatán, fatán……fatán, fatán……..fatán, fatán……el tren “A” que tomaba todos los días para ir a trabajar a la bodega de Lino. Pero las imágenes se difuminaban en un verde brillante que le era completamente desconocido, no era el verde oscuro y grisáceo de los arces y robles que bordean los viaductos, era un verde caluroso, montaraz, como el que le había descrito la vieja, sí, eso era, un color ajeno y hermoso.

Recordaba el mismo sonido que había sido marco de la mayor parte de su vida: fatán, fatán…..fatán, fatán…..el frío, el entumecimiento de la mejilla contra el cristal de la ventana del tren, noviembre, gris y naranja…….NEXT STOP NEW ROCHELLE…..READY FOLKS FOR NEW ROCHELLE…….el andén de madera, la brisa fría, las escaleras de metal y caminar ocho cuadras desde la estación hasta el “basement” de “mala bebida”, el primo a quien en familia apodaban Tico. Estaba en silla de ruedas desde la guerra del golfo, no porque fuera héroe de cien batallas sino por un raro accidente en que le cayó un atado de cuatro tanques de acero inoxidable, con 20 galones de cerveza cada uno, mientras los descargaba de un camión del cuerpo de infantería de marina. Ahora vivía solo en un apartamento de planta baja, que disfrutaba del privilegio de un “beisman” en New Rochelle, al lado de una marina preciosa que parecía que se la pasaba más congelada que con botes, pero que permitía el raro privilegio de ver el juguetear de las ardillas mientras se preparaban para el invierno.

  • – …my brother, how are you?…how the fuck are you?
  • – deja la vaina Tico que tamo en el talk de la república.
  • – Maldito campesino, aprende inglé mejol será.
  • – Lo hablo mejol que tu cien vece, jodedol…
  • – Ey, coño no me diga eso aquí que tamo en pari….
  • – Mira lo que te traje…pa’que no joda….

  • – A two dollar bottle of wine?, ta ejpléndido tú eh?……y la vieja?
  • – Qué vieja?
  • – Tía Secundina….coño, cómo que qué vieja? Tú tá creisi coño?
  • – Ah!…ella tá bien … hablando siempre de que dique vamo a viajá pa’la república pero yo nunca tengo tiempo.
  • – Ven que te tengo un pal de velduga. La que te toca a ti tá bomba y con la mía no te meta, ok?.

Siempre me intrigó el orgullo de algunos de ser yanqui en tierra yanqui, a la hora de la hora todos volvíamos a hablar dominicano. Cuanto más inglés le podíamos meter mejor. A la vieja le jodía eso, “aprende a hablar correctamente” me repetía en una lengua casi cómica por lo lejana. Con el tiempo aprendí a usar un buen castellano cuando hacía falta, y un dominicano fluido el resto del tiempo. El inglés era sólo para trámites y escuela, o para el ocasional policía que a veces nos detenía. La vieja había empezado a claudicar y a usar el dominicano “neoyorquino” desde hacía tiempo, pero mantenía el distante castellano de escuela para usarlo junto con el vestido negro de ir a misa y masticarlo como las tortas de casabe con dulce de guayaba que le mandaba doña Natividad, la tía de Tico por parte de su papá.

Tal vez el miedo extremo era como un placer reservado a los más frágiles, todo se percibía como amortiguado, deforme, distante, entumecido, refractado, cualquier cosa menos doloroso, pero le permitía pensar a través de una bruma que lo llenaba todo, y le seguían llegando las memorias distantes en el tiempo…

Qué maldita vaina! Dejé escapar tantas.

Todos soñamos con revelaciones importantes que nos surgen al momento de entregar el aliento. Lo único que puedo ver son los ojos nublados de Tati frente a los míos y sentir el frío del piso del sótano mal iluminado por una bombilla que parpadea.

Ese frío me recuerda la ventana del tren, cuando me dormí camino a la fiesta en el “beisman” de donde Tico, al que todos conocían como “Mala bebida” porque los tragos le daban por echarse a llorar. Me desperté como por instinto cuando escuché “…….next stop is New Rochelle” con un doloroso calambre de frío en la mejilla derecha y la funda de papel kraft todavía bajo el brazo. Recordaba, a penas, la llamada de Tico la semana anterior:

  • – Pana, llamé la vieja pa’ invitate pa’ un pary mano, tremenda gozadera.
  • – Y pa’cuándo é?
  • – El sábado de arriba mano, you know brow, the second Saturday from today.
  • – Tengo trabajo, Lino anda pa’ la república.
  • – Coño viejo, no me haga eso que te tengo un bicocho de a cinco. La prima de Tati que ya casi termina la Uni.
  • – Manito, no sé, yo voy a ver si un cuñao de Lino me tapa pa’ podé vení el sábado, OK? Pero yo te llamo pa’trá.
  • – Cuento contigo.

Cómo es posible soñar los sueños de otro?, ese es el misterio que ahora me agobia. Ese verde que no había visto nunca, era el verde de los arrozales a la entrada de San Francisco de Macorís. Los arrozales de los que me hablaba Secundina, cuando me contaba el sabor salado de los panecicos, la textura esponjosa de los cajuilitos, la dulzura del melao de caña y hasta el placer de la intimidad con la carne de la isla que no era como la del próspero norte. Esta nostalgia, estas pasiones, no me pertenecían, eran las de Secundina que las vivía vicariamente, en la soledad de sus historias que pasaban de su cabeza a mi corazón durante aquellos días interminables de tormenta invernal, entre la bulliciosa celebración del ciclo anual y el olor de las frutas de estación. Esta, en cambio, era mi tierra, aquella en la que nací, recién llegada Secundina de la isla, la que ahora me sostenía por la casi congelada mejilla.

Ahora lo recuerdo, el día de la fiesta donde “mala bebida” conocí a su novia Tati y a la prima Wilda. No parecían ser parientes. Era Tati una mulata de caderas anchas y Wilda una chica flaca, casi sutil, pálida y con un tinte rojizo en el pelo. Toda la apariencia de Wilda, su inglés inmaculado, su desconocimiento del dominicano coloquial y su castellano rudimentario dejaban ver a una verdadera americana. Era el orgullo y la envidia de los más acomplejados miembros de su familia. Esa noche la acompañé a su apartamento en Mount Vernon en un barrio de inmigrantes de Trinidad o de Jamaica. Por complacer a Tico la acompañé un par de veces al cine, a los museos, al “villaje” a tomar unas copas. El dinero del trabajo donde Lino era bueno, además, lo completaba llevando paquetes para un amigo jodedor. Son unos trabajitos fríos llevando funditas “upstate”. Me dan mil dólares por cada viajecito y con esa plata me doy el lujo de dar una vueltecita con Wilda de vez en cuando. La verdad no me gustaba gran cosa, pero el honor de hombre obliga. No se puede dejar pasar nada, de lo contrario quedas como un maricón, eso es cosa de americanos que tienen “amigas” pero no de nosotros, para nosotros las hembras son carne y te la tienes que comer.

Recuerdo la primera vez que lo hice con ella en su apartamento, lo cual para ella no tenía nada de raro, toda vez que siendo nacida y criada en “gringolandia” para ella tener intimidad era algo casi casual. Fue sexo deliberado y tenaz, la fui explorando con la lengua hasta que percibí todos los sabores de cada rincón de su cuerpo. Curioso, lo que más recuerdo era que me supo a talco Mexana y que en la cama era como en su trato, una verdadera gringa. Era, sin duda, una buena mujer y como toda mujer era impresionantemente insegura con respecto a su propia apariencia y a cómo la percibían los demás. Toda esa inseguridad estaba enterrada debajo de un manejo social impecable y de una adaptación al “sistema americano” que de verdad era perfecta. Gringa al fin, asumía que todo lo que yo quería, pedía, soñaba o hacía; lo quería, pedía, soñaba o hacía porque era un hombre hispano y un machista de mierda. En parte era verdad. Yo no quería ver el mundo como un inmigrante caribeño, pero sucede que eso es lo que soy y eso es todo lo que tengo.

Quién sabe si me habrá llegado a amar, ojala que no.

Por esos tiempos, la relación de Tico con Tati iba bien. Me contaba todo lo que hacían o dejaban de hacer, de su sabor a hembra isleña, de cómo gritaba bajito cuando alcanzaba el clímax, de las veces que lo “hicieron por teléfono”, o de una ocasión en que los atrapó el apagón de Nueva York estando en el “basement” y del trabajo que les costó subir a Tico con la silla de ruedas al hombro. La traté en muchas ocasiones, me parecía un poco plebe y provocadora pero, habiendo nacido en San José de Las Matas, tenía el encanto y la frescura de las niñas de la isla.

El día que todo empezó a joderse Tico me llamó para darme las instrucciones de cómo llegar a la casa de Tati pasando la 160, entre Saint Nicholas y Audubon. Quería que recogiera una olla de sancocho para llevarla a una reunión de su club de veteranos. Me llevé una vieja camioneta Chevrolet que me prestó mi vecino Papito. Cuando llegué el edificio tenía un olor fétido como el que se produce cuando están ablandando mondongo de res. Subí jadeando los cinco pisos hasta el apartamento de la tía de Tati, que estaba de viaje a la república, y al abrir salió Tati con pantalones cortos hechos de viejos “jeans” recortados, sandalias de goma como las que usan las amas de casa en la república, y blusa roja sin mangas. Olía a sudor fresco con trazas de colonia “Jean Naté” y me anunció con una sonrisa medio burlona que el sancocho no estaba listo porque las chuletas no terminaban de ablandarse y que si quería podía volver después o quedarme a beber unas cervezas presidente auténticas de la república que le trajo una prima que era azafata de no sé qué línea. Me quedé.

Qué pasó después, no lo recuerdo en detalle. Las cervezas eran fuertes, me senté en el sofá, lo próximo que recuerdo fue que acompañé a Tati a ver las fotos de la isla, hablamos de que estaba ilegal y que lo de los amores con Tico era para casarse para lo de la residencia, y de que cómo me iba con Wilda que era muy buena chica. A partir de ahí todo fue en una sola dirección, las bromitas pesadas, un supuesto masaje, besos espaciados, mi lengua recorriendo su cuerpo que me sabía dulce salado como la comida que comía mi tío Julián, su olor íntimo a almizcle y mango, la textura suave de sus pechos en mi boca, el jadeo lento, el frenesí caliente. Cuando llegué donde Tico me increpó por la tardanza y me preguntó la razón, le dije no me acuerdo qué mierda. Ahora que lo pienso él se quedó pensativo y no sé si habrá sospechado en ese momento.

A partir de ahí la relación con Wilda empezó a hacer agua y terminó mandándome a freír tusas. Con Tati todo se fue complicando. Ya era Abril tibio cuando me llamó Tico para otro “pary”.

El haberme quedado dormido en el tren era mal presagio, peor aún, el único carro a la entrada era el de Tati y no sonaba música. Tico me abrió la puerta como siempre, me presentó un tal Mariano, nativo de Jánico.  Al acercarme a la puerta de la escalera que bajaba al “basement” sólo alcancé a ver durante el parpadeo de la bombilla y al fondo de la escalera, lo que parecían ser los pies de una mujer y una mancha grande color del vino. En ese momento sentí el dolor agudo de algo que penetraba mi espalda, el empujón brutal de una mano aleve, mis piernas perdieron fuerza, traté de sujetarme a los pasamanos y mi cabeza dio en los escalones. Varias vueltas más tarde, me vi en el piso, incapaz de moverme. Justo frente a mis ojos los de Tati, ya opacos y bajo mi brazo derecho la humedad tibia de la sangre. Creo que alcancé a musitar algo estúpido como “please, dial 911”.

Fatán, fatán……fatán, fatán……y ese verde de los arrozales de Secundina, que como su castellano era cada vez más distante y tan ajeno como todas mis pasiones.

Santo Domingo, Junio 2002.

Como siempre, pasará lo que queremos … y lo que no queremos también

Acaba de pasar el referéndum llevado a cabo en el Reino Unido para determinar su permanencia en la Unión Europea. Los resultados, tal como los describe el comediante y comentarista político norteamericano Bill Maher, fueron que un 48 por ciento de los votantes votó por “Sense and Sensibility” y el 52 por ciento votó por “Pride and Prejudice”. Sinceramente creo que esta es la manera más breve en que se puede expresar lo ocurrido, puesto que ambos son títulos de novelas de la escritora inglesa Jane Austen y el primero significa Sentido y Sensatez (aunque ha sido traducido de otras formas en castellano) y el segundo significa Orgullo y Prejuicio. En ambos casos, los títulos seleccionados reflejan el contenido de las campañas respectivas a favor de quedarse en la UE, haciendo uso de la sensatez, o marcharse sobre la base del orgullo nacionalista y el prejuicio anti-inmigrante. Por supuesto, nada es tan sencillo como lo que se expresa con sentencias tan cortas.

¿Qué ha de ocurrir ahora?

Yo creo que ocurrirá lo que siempre pasa con todas las decisiones humanas, pasarán algunas cosas que queremos que pasen y un montón de cosas que no sabíamos que pasarían y que no queríamos que pasaran.

Cuando las acciones humanas son parte de un sistema complejo, cada acto genera una serie de ondas y consecuencias que siguen desplazándose en el tiempo. Este efecto ha sido denominado el “efecto mariposa”, para tratar de reducir a una bella metáfora algo que conlleva infinitas interacciones y atractores dinámicos, dicho de otro modo, que una pequeña causa puede tener inmensas consecuencias. Si una persona consume una botella de agua en una calurosa tarde de Agosto en el Caribe, y la desecha, esta botella puede caer en el sistema de drenaje e ir a parar al mar, donde es ingerida por una tortuga que al tiempo muere asfixiada o intoxicada. Si esta tortuga era la última hembra, estaríamos mirando al fin hipotético de esta especie. La intención de la persona era calmar su sed, pero, inevitablemente, también muere la tortuga y desaparece la especie. Ese es nuestro destino, que todo lo que hagamos tenga siempre más de una consecuencia y que, normalmente, sólo podamos ver una pequeña parte de ellas. Casi siempre, la pequeña parte que vemos es lo que queremos que pase, lo intencional, y como pasa con el proverbial “iceberg” la mayor parte de las consecuencias quedan escondidas en el futuro insondable.

En el discurrir de las naciones pasa lo mismo, cada evento y cada era de la historia genera ondas que se siguen desplazando en el tiempo. Cuando estamos en la cresta de las olas, sólo vemos lo bueno de esos efectos, pero, al alcanzar el valle, vemos lo malo. En realidad nada es completamente malo ni completamente bueno en el devenir histórico. Recuerdo que una vez, cerca de las celebraciones del bicentenario de la Revolución Francesa, un periodista parisino le preguntó al entonces líder chino Deng Xiaoping: “¿Cuál cree usted que ha sido el efecto de la Revolución Francesa en el devenir político de la humanidad?” Deng le respondió de una forma típicamente oriental: “Yo creo que todavía es muy temprano para decirlo.” Y tenía toda la razón. Las naciones, como los seres humanos, vivimos para siempre en las consecuencias de nuestros actos. Las consecuencias intencionales y las no intencionales. La Unión Soviética desapareció como entidad política, pero vive en sus consecuencias intencionales (el primer satélite artificial, la primera estación espacial orbital, el fortalecimiento de los sindicatos obreros, las concesiones para los trabajadores, etc) y también las no intencionales (como aquello de confundir propiedad colectiva de los medios de producción con propiedad estatal, las matanzas y purgas de Stalin, etc).

Al empezar a construirse la Unión Europea, la intención era crear un grupo de naciones que estuvieran unidos en “paz y prosperidad”. Las consecuencias intencionales fueron alcanzadas en más de un aspecto, Europa ha vivido casi 70 años de paz entre los miembros de este grupo y se ha avanzado en la prosperidad. Este ha sido el período de paz más largo conocido por Europa desde los grandes imperios del centro del continente, allá por el siglo X. Lo no intencional del proceso iniciado a mediados de la década de los 1950 fue que, para evitar lo impredecible, hubo que crear una burocracia casi infinita, que hace que las cosas pasen de manera más lenta y más costosa. El consenso es siempre frustrante, pero garantiza la paz. El actuar en base a intereses propios, prescindiendo del consenso, es eficaz y eficiente, pero garantiza el conflicto. El conflicto, a su vez, aleja la prosperidad. Dicho de otro modo, la frustración por la burocracia y la desconfianza hacia los inmigrantes son las consecuencias no intencionales de la estructura que hubo que crear, pero ese es el precio de la paz y de la oportunidad de buscar la prosperidad. Los inmigrantes traen costos de adaptación y consumo de fondos públicos, pero también traen consumo, comercio e ideas.

Nuestro deber como seres humanos pensantes es reflexionar sobre la complejidad en la que vivimos y las consecuencias de nuestros actos, o como lo decimos en complejidad: “Tener en cuenta todo lo más que deba ser tenido en cuenta, de entre todo aquello que puede ser tenido en cuenta”. Esta es la actitud responsable de cualquier ser humano, y mucho más es la obligación del liderazgo político. Los efectos devastadores de nuestra industria, y en general de las actividades humanas, no fueron ni son debidamente ponderados antes de cada decisión, ni después tampoco. La campaña a favor de una salida de la Unión Europea, por parte del Reino Unido, fue orientada hacia una supuesta “defensa del empleo”. El capitalismo occidental no acaba de entender que nos enfrentamos a una pérdida total y permanente de la labor manual remunerada. Bien lo dice el autor norteamericano Jeremy Rifkin en su extraordinaria obra “El fin del Trabajo” (que se puede encontrar en español, en línea, en formato PDF, pero yo no he dicho nada y no fomento la piratería), donde postula que el advenimiento de las máquinas programables eliminará por completo la necesidad de los trabajos repetitivos y constantes que fueron la principal marca del capitalismo del siglo XX. De manera que el problema no son los inmigrantes o que se detenga el flujo de ellos, el problema es que la codicia eliminará todos los puestos de trabajo que pueda y rebajará los salarios reales tanto como pueda, ya sea que lleguen los inmigrantes o no. Pero esto también tiene efectos no intencionales. A la corta o a la larga, esta desaparición del trabajo obligará a replantearnos el modelo social. Ya en países como Suiza se ha llegado a proponer la necesidad de un pago mensual básico para todos los residentes del país, ya sea que trabajen o no. Esto así porque si no hay quien trabaje, ¿cómo puede haber consumo entonces? Y si no hay consumo ¿cómo habrá industria o acumulación de riqueza?

Ocurre también que nos hemos creído el cuento de que somos entes racionales. La verdad es que la inmensa mayoría de las cosas que hacemos cada día las hacemos de manera inconsiente, o como diría Pedro Sotolongo el académico cubano, “dentro del ámbito de la consciencia pre-reflexiva”. En general actuamos también con envidia, venganza, resentimiento, frustración, amor, cariño, amistad, apego, etc. Lo que pasa es que sólo usamos estas palabras para describir lo que sienten otros, para describir lo que nosotros sentimos, y cómo actuamos, lo que hacemos es buscar supuestas razones que a veces no sabemos encontrar. Los líderes políticos son también seres humanos y ya los británicos dieron el primer paso. Ahora habrá que esperar a ver si en la otra parte, los otros 27, no emergen esos sentimientos que condicionan “el ámbito de la consciencia pre-reflexiva” y actúan con revancha y resentimiento.

La eventual salida del Reino Unido de la UE tendrá, como siempre, efectos intencionales, o sea, que tendrán más control de su presupuesto, se ahorrarán las contribuciones al presupuesto general de la UE y se librarán de ciertas regulaciones así como de recibir inmigrantes de otros países del continente. Pero vendrán un montón de consecuencias no previstas, he aquí algunas de las que he aprendido a prever en otros ejercicios:

  • Los productos industriales Británicos tendrán muchas dificultades en penetrar los mercados del resto de la Unión, si tienen que pagar tasas arancelarias. Esto puede agravar los problemas de empleo.
  • La crisis de cuasi-deflación de la UE se agravará y esto obligará a reconsiderar las medidas de sanciones contra países como Rusia e Irán. Paradójicamente, estas medidas fueron defendidas principalmente por el Reino Unido y le han costado una fortuna a los productores de la Unión Europea que hacían buenos negocios con Rusia.
  • Los Estados Unidos perderán un vocero dentro de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Si esto se une a un proceso de acercamiento de Alemania con Rusia que implique transferencia de tecnología de punta que conlleve el fortalecimiento de la industria pesada rusa, los norteamericanos se verían tentados a presionar el botón de pánico y crear una crisis internacional que aleje a Rusia de la Europa Occidental.
  • Alemania fortalecerá su posición de bloqueo a los intentos de un acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos y la UE.
  • El Reino Unido tendrá que negociar un acuerdo comercial con la UE desde una posición de debilidad si es que negocia luego de un acercamiento con Rusia.
  • Los resultados decepcionantes del retiro de la UE causarán una crisis política profunda en el Reino Unido. Esta crisis puede que ahonde la delicada situación económica que se prevé.
  • Los grupos que propugnaban por una unión de Irlanda del Norte con la República de Irlanda usarán la membrecía de ésta última en la UE como un atractivo más en su campaña. Si bien por motivos culturales y políticos no preveo una secesión de Irlanda del Norte con el Reino Unido, estas presiones pueden causar una crisis política y el reclamo de un referéndum revocatorio de su posición como parte del Reino Unido.
  • En el caso de Escocia, hay altas probabilidades de un referéndum revocatorio del acta de unión ,que data del siglo XVIII, para buscar la continuidad de su filiación con la UE. Sin embargo, este referéndum tiene que ser aprobado por el liderazgo político del Reino Unido y eso no es probable que ocurra. Cualquier escenario en que se pueda dar la solicitud de un referéndum de independencia de Escocia pasará por un tormentoso proceso político.
  • Si los efectos observables de la salida de la Unión Europea terminan siendo positivos para el Reino Unido en el mediano plazo, habrán muchas presiones de los grupo euro-escépticos para que se lleven a cabo referenda similares en sus respectivos países. Esto ocurrirá principalmente en el norte de Europa (los países bajos, Dinanarca y Suecia) y en menor medida en Francia e Italia.
  • Las probabilidades de un ingreso de Turquía a la UE mejoran notablemente.
  • Independiente de cómo marchen las negociaciones de salida, el comercio con la UE disminuirá y habrán convocatorias a boicotear productos británicos.
  • Los presupuestos de ayuda “al desarrollo” y los programas vinculados con esas ayudas, se contraerán notablemente en los próximos 3 a 5 años.
  • Empresas británicas y norteamericanas que hacían la mayoría de sus negocios con la UE se desplazarán a otras ubicaciones dentro de la Unión Europea, creando mayor estrés laboral.
  • La UE negociará duramente con las nuevas autoridades británicas, de manera que otros países no se vean incentivados a tomar la misma ruta que el Reino Unido, y por el contrario sientan temor de las posibles consecuencias.
  • El Reino Unido enfrentará presiones para aumentar su déficit fiscal y así asumir algunas funciones que son ahora delegadas a funcionarios europeos. Esto no puede ocurrir bajo un liderazgo conservador, por lo que probablemente no ocurra, toda vez que no se prevé una victoria laborista aunque se convoquen a elecciones adelantadas. Si no ocurre tal aumento del déficit, las funciones de gobernanza que han sido delegadas a las estructuras europeas tendrán que ser manejadas por el personal disponible.

Estos fueron algunos de los efectos que entiendo podrán observarse, pero siempre considerando que no todo puede ser previsto. Tal como empecé diciendo, al final pasará algo de lo que esperábamos que pasara y un montón de cosas que ni esperábamos ni teníamos la intención de que pasaran. La incertidumbre y nuestra naturaleza humana son lo único cierto, y, como somos humanos, habrá que esperar.

Pero no todo es bailar …

Les pido a mis quienes leen estas líneas unas disculpas anticipadas porque no acostumbro a escribir estos aportes tan largos. Pero este tema lo merece y también merece mucho más. En vez de decir que espero que lo disfruten, en este caso diré… que espero que lo mediten.

En días recientes se ha estado debatiendo, nueva vez, el tema de la violencia machista que, solo en la última semana, se ha cobrado la vida de tres mujeres jóvenes. Por supuesto, llueven las condenas, se espera alguna reacción de parte de las autoridades, se ofrecen cifras (que nunca se sabe de dónde salen), se clama por soluciones que van desde lo espiritual (buscar a Dios) a lo ridículo (que las mujeres no salgan de sus casas), los más indignados exigen mano dura y hasta claman por re-instituir penas arcaicas como la ejecución, mutilaciones y todo un largo etcétera. Lo que nunca pasa es que alguien se siente, serenamente, y le proponga a esta sociedad algún curso de acción razonable. Y la verdad es que a la larga tampoco importa. Esta sociedad del espectáculo encontrará otro escándalo, otra indignación y seguiremos bailando de pascua florida a pascua de navidad, discutiendo el futuro de la república en textos de 160 caracteres (sí, estoy hablando de ti, Twitter).

Pero sucede que yo tengo dos hijas y siempre que se habla de algo que las puede afectar, a mi me interesa. De manera que para evitar que esto se deje a la libre, como siempre pasa en este Caribe insular, me decidí a escribir algunas cosas para ver como empezamos a echar las bases de una actitud más serena y que tienda a establecer cursos de acción en vez de buscar a quién lapidar.

Y no es que esté mal indignarse, al contrario, ese es el deber de todos los ciudadanos que forman parte de una sociedad democrática. Debemos indignarnos a tal grado que sea el gobierno el que sufra de terrores nocturnos al pensar en la reacción de la ciudadanía. Pero la indignación que yo quiero es permanente y centrada, una que busque soluciones igual de permanentes y no menos centradas.

Lo de la pena de muerte no merece ni discusión porque siempre la terminan usando contra el que menos la merece. Al final se usa para apoyar tiranías y para eliminar a aquellos que son oprimidos en vez de defendidos. Y siempre se menciona que en China esto o en China lo otro. Lo que nadie dice es que en China no ejecutan a ningún amigo del presidente Xi y siempre son ejecutados los sospechosos habituales, o sea, los que no son del “grupito”. De manera que el problema no es matar o no matar, el problema es a quién vamos a matar, quién decide a quién matar y si realmente confiamos en la justicia. Una justicia que no es capaz de aplicar una pena de prisión de 30 años de manera efectiva y eficiente, tampoco aplicará una pena de muerte. Cualquier pena extrema con esta justicia, o con cualquier justicia humanamente falible, es llamar a la desgracia. Si no confiamos es que se castigará a los que arreglan una licitación para comprar papel de oficina, ¿cómo podemos confiar en la aplicación adecuada de un castigo tan irreversible como la muerte?

Igualmente, centrarse en el castigo no resuelve el problema de ninguna manera pues, de todas formas, muchos verdugos terminan en el suicidio con lo que para ellos no hay inconveniente en morir ni es la muerte disuasión. Los castigos son siempre “ex post facto”, con lo que la única solución es evitar que ocurran las tragedias de las que hablamos. Hablar de castigos no es lo que queremos.

Entonces, ¿Qué es lo que queremos?

Queremos escuchar algo que nos ofrezca ideas de todo lo que compone este problema. Eso se lo debemos a la sangre de las que murieron hace apenas una semana. Pero, siempre que se le plantea éste, o algún problema similar, a un político, la respuesta tangencial es: “eso es un problema muy complejo”. Y yo respondo: ¿y qué? La complejidad es una ciencia que permite el estudio de dinámicas complejas en campos que van desde la socio-política hasta la bio-química. Simplemente, eso ya no es excusa. Si es complejo, entonces tómese una taza de té y empiece a modelar su sociedad temprano, pedazo de haragán, que porque usted sea político no quiere decir que le toca trabajar solamente 6 de cada 48 meses.

Como nadie parece tener idea de cuál debe ser la primera pregunta, entonces empecemos por explicar algunas cosas que nos permitan empezar a formular las preguntas indicadas porque esto de hacer las preguntas que van no es tan trivial como parece. Esta sociedad no ha querido adquirir consciencia de lo que es dar seguimiento a una pregunta o un grupo de preguntas. ¿Acaso no sabemos que el liderazgo político está compuesto por personas cuyo perfil es de una falta total de empatía y que solo reaccionan ante un proceso deliberado y constante de presión?

Veamos.

El organismo de las Naciones Unidas al que corresponde este tema define la violencia contra la mujer de la siguiente manera: “cualquier acto de violencia basada en el género que resulte, o sea factible de resultar, en daño o sufrimiento físico, mental o sexual de una mujer, incluyendo la amenaza de tales actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurran en la vida pública o privada”.

También se menciona que los factores de riesgo de la violencia sexual o de compañero íntimo incluyen:

  1. menores niveles de educación

  2. haber perpetrado o experimentado violencia sexual

  3. haber perpetrado o experimentado violencia familiar

  4. presentar un desorden de personalidad anti-social

  5. uso dañino del alcohol (ya sea que lo efectúe o lo haya padecido)

  6. actitudes que acepten la in-equidad de genero (perpetradas o padecidas)

  7. mantener múltiples compañeros sexuales o que la pareja sospeche tal comportamiento

En la lista anterior, me he permitido resaltar aquellos factores que pudieran ser, a simple vista, prevalentes en la República Dominicana, sobre todo a nivel de las clases de menor poder adquisitivo o que padecen una condición de marginación.

Sin embargo, definir los factores de riesgo no es suficiente, porque todo saber empírico es contextual (depende del contexto) y muchos de los estudios disponibles se han efectuado en otras sociedades con lo que no aplicarían necesariamente a la sociedad en la que vivimos. Para poder empezar a plantear soluciones tenemos que responder una serie importante de preguntas partiendo de dos premisas que llaman la atención:

  1. Ningún país se desarrolla si no logra integrar a la mujer a su educación y, por ende, a sus procesos económicos y políticos.

  2. Como ya vimos, el nivel de educación es inversamente proporcional a la probabilidad de victimización. Sin embargo, no creo que sea un proceso lineal y directamente vinculado, sino que puede ser mediado, o sea, que se produce de manera indirecta ya sea porque la mujer con mayor educación reconoce mejor los signos de una personalidad amenazante o porque tiende a desarrollar relaciones con varones de similar nivel de educación y menores niveles de frustración real o percibida (punto (a) de los establecidos por la ONU).

  3. En estudios llevados a cabo en otros paises, el tema de la educación está vinculado con la salud reproductiva y el control del momento de la reproducción y el número de hijos. Cabe decir, si la mujer recibe la posibilidad de controlar la dinámica reproductiva, esto le permite ampliar sus estudios y determinar el momento más apropiado para tener los hijos, así como establecer una relación sobre la base de afinidad y no de dependencia. La presencia de ambos padres evita que los hijos se desarrollen en un entorno “callejero” en que se celebra la “ley del mas fuerte” y la inequidad de género (punto (f) de los nombrados por la ONU).

  4. La posición desigual de la mujer, relativa al hombre, y el uso normativo, o consuetudinario, de la violencia para resolver conflictos están fuertemente asociados con la violencia marital o de convivencia, por lo que se hace necesario promover la equidad en las posiciones relativas de género.

  5. Los hijos que nacen en condiciones de aceptación y cuidado parental tendrán mayores probabilidades de alcanzar mayores niveles educativos y más altos niveles de ingreso. Con esto se mitigaría el tema de la marginación y la frustración social que pueden dar lugar a espacios de violencia machista (punto (c) de los nombrados por la ONU).

  6. Los costos económicos y sociales de la violencia marital son enormes y tienen efecto multiplicador a lo largo y ancho de la sociedad. La mujer puede sufrir aislamiento, incapacidad para trabajar, pérdida de ingresos, falta de participacion en actividades regulares y limitada capacidad para cuidarse a sí mismas y a sus hijos.

  7. La presencia de armas de fuego en un hogar en que se desarrolla una dinámica de violencia doméstica, incrementa la probabilidad de que ocurra una muerte violenta, por lo que limitación de la disponibilidad de estas armas es parte fundamental del proceso.

  8. Hay evidencia, obtenida en estudios hechos en países ricos, de que programas de prevención escolar de la violencia en el noviazgo han mostrado efectividad, pero estos programas tienen que ser evaluados en países pobres, así como programas que combinen la micro-finanza de proyectos con la enseñanza de valores de equidad de género, la comunicación entre parejas y a nivel comunitario, el cambio de las normas y expectativas de comportamiento de género.

Como podemos ver, pues, en un entorno social en que la mayoría de los menores crecen en hogares en que el jefe de familia es una madre soltera (cerca del 50% de los jefes del hogar en la RD son madres solteras), que tienen muy bajo nivel de educación, que tuvieron su primer hijo a una edad muy joven (entre los 15 y los 17 años) y que han tenido múltiples compañeros sexuales en busca de la “estabilidad” económica que añoran pero que no saben cómo conseguir, queda claro que hay muy altas probabilidades de que se presenten uno o varios de los factores de riesgo mencionados por la ONU.

Por supuesto que, al ser los humanos criaturas complejas, hay muchos otros factores. No todos los que crecen en hogares con madres solteras y en la pobreza se convierten en varones violentos o mujeres proclives a ser víctimas de violencia, ni tampoco los educados de clase media, media alta o alta, están exentos de ejercer o sufrir violencia, pero, todo lo que podemos hacer es hablar de probabilidades y de mitigar factores de riesgo puesto que la posibilidad siempre estará ahí.

Para hacer un proceso efectivo de mitigación de las muy altas probabilidades de violencia doméstica en RD, es importante responder las siguientes preguntas:

  1. Quienes son las víctimas de la violencia?

    1. Dónde viven?

    2. De qué viven?

    3. Cuál es su nivel de educación?

    4. Cuáles son sus ingresos?

    5. Cuándo empezaron a ser violentadas?

    6. Cuándo tuvieron su primera relación y su primer hij@?

    7. Cuántas relaciones estables han mantenido?

    8. Cuales son sus expectativas de comportamiento con respecto al varón, o a su compañero en particular?

    9. Cómo adquiere esas expectativas de comportamiento?

  2. En qué entorno y dentro de qué contexto ocurre esta violencia o control?

  3. Quien es el agresor?

    1. Cuál es su situación respecto a la víctima?

    2. Dónde vive?

    3. De qué vive?

    4. Cuál es su nivel de educación?

    5. Cuáles son sus ingresos?

    6. Cuándo empezó su agresión?

    7. Cuáles son sus necesidades insatisfechas?

    8. Cómo se vectorizan sus dependencias?

  4. Dentro de qué contexto se empodera el agresor?

    1. Cuáles son sus expectativas de comportamiento que “justifican” la agresión?

    2. Cómo se crean estas expectativas?

    3. Qué le hace sentirse poseedor-controlador de su compañera?

    4. Quién les enseña?

Todas las respuestas a estas preguntas deben estar por ahí en uno de los miles de “estudios” que se han hecho, o en los censos de población. Pero si no lo están es necesario que se hagan, que se pregunte en la policía, en los hospitales, en las escuelas. Con las respuestas, es importante hacer un mapa que priorice las condiciones que se deben “atacar” primero y cuáles vendrán después. Estas preguntas tienen que hacerse hasta el cansancio y no dejar respirar al liderazgo político hasta que comience a responderlas.

Una cosa es cierta, todo el comportamiento social y las prácticas colectivas que se institucionalizan (así lo plantea el profesor cubano Pedro Sotolongo en su libro “Complejidad y Vida Cotidiana”) ocurren dentro del ámbito de la conciencia pre-reflexiva y vienen condicionados por las expectativas de comportamiento de toda una sociedad. De manera que mientras esta sociedad siga esperando que los hombres sean machotes dueños de “la finca y la mujer”, nada cambiará. Mientras las iglesias sigan enseñando que el hombre es cabeza de familia por derecho divino, nada cambiará. Mientras haya mujeres tan desesperadas que vean al macho del barrio como una tabla de salvación y posible facilitador de condiciones de subsistencia para ella y sus hijos, nada cambiará. Mientras las niñas de 14 y 15 años sigan quedando embarazas de patanes que creen que van a ser el próximo gran cantante de “urbano” o reguetón para luego criar esos infantes en la parte trasera de una casucha inmunda, subsistiendo en base a lo que gana mamá de lavandera en una casa privada, nada cambiará.

Por último, una reflexión que igual suena a bobada: he notado que los lugares a los que acudo en que hay menor nivel de confrontación son aquellos en los que la gente va solamente a bailar. Y me parece que el baile, la danza que nos acompaña desde siempre, es una forma de que un hombre entienda que la mujer es su compañera y socia, y que nada pasará sin que ella esté también de acuerdo. De lo que se me ocurre que, tal vez, en nuestras escuelas deben iniciarse programas para enseñar a los chicos a bailar desde que están en la primaria. Quizás incluso creando concursos nacionales en los que se premie este aprendizaje. El baile, y en la RD tenemos de sobra géneros musicales, permite que los integrantes de la pareja se comuniquen, que se toquen en un entorno que no sea indicativo de violencia o de simple lujuria, enseña a confiar, a estar cerca sin amenaza ni temor, pero sobre todo a compartir expectativas de comportamiento y a sentir que se es parte de algo más grande que nosotros mismos.

Pero no todo es bailar… es necesario responder las preguntas que planteo y muchas más, y seguirlas repitiendo hasta que tengamos respuestas y podamos empezar a hacer lo que tenemos que hacer. De lo contrario, nuestras mujeres se seguirán muriendo y seguiremos siendo una sociedad poco menos que cavernaria.

Paz.

Fotografía Sorprendida: Cielos de Otoño del Caribe

A veces creemos que la cámara es la que hace al fotógrafo, yo creo que es la fotografía, o sea la habilidad de percibir la oportunidad de capturar una imagen interesante, la que hace al fotógrafo. Eso es lo que yo llamo fotografía sorprendida, imitando al célebre movimiento de poesía dominicana que se llamó «poesía sorprendida».

A pesar de que las estaciones no son particularmente visibles en el trópico, al menos no de la manera en que lo son en los climas templados, existen diferencias sutiles a lo largo del año. En mi caso las percibo a través de la ventana de mi baño (Guao! que pedestre el tipo).

Resulta que la ventana mira hacia el sudeste, con lo que los amaneceres de otoño e invierno ocurren justo frente a ella. De igual manera ocurre que hacia el final de la temporada de huracanes la humedad disminuye, el cielo tiene menos nubes y se tiñe de un azul saturado y bello que sirve de marco a las lumbreras del día o de la noche. También ocurre que en esa dirección se ven edificios y luces que se mitigan al amanecer o se resaltan en las noches de luna. Especialmente cuando se reduce la sensibilidad de la cámara y se toman las fotos sub-expuestas que el tiempo permite.

Algunas estan contrastadas o intencionalmente desenfocadas, pero todas miran hacia el mismo punto y reflejan los mismos techos. Dia o noche, la idea es reflejar el cielo de una ciudad que no deja de crecer.

No haré más comentarios y espero que les gusten.

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