Fotografía Sorprendida: Cielos de Otoño del Caribe

A veces creemos que la cámara es la que hace al fotógrafo, yo creo que es la fotografía, o sea la habilidad de percibir la oportunidad de capturar una imagen interesante, la que hace al fotógrafo. Eso es lo que yo llamo fotografía sorprendida, imitando al célebre movimiento de poesía dominicana que se llamó «poesía sorprendida».

A pesar de que las estaciones no son particularmente visibles en el trópico, al menos no de la manera en que lo son en los climas templados, existen diferencias sutiles a lo largo del año. En mi caso las percibo a través de la ventana de mi baño (Guao! que pedestre el tipo).

Resulta que la ventana mira hacia el sudeste, con lo que los amaneceres de otoño e invierno ocurren justo frente a ella. De igual manera ocurre que hacia el final de la temporada de huracanes la humedad disminuye, el cielo tiene menos nubes y se tiñe de un azul saturado y bello que sirve de marco a las lumbreras del día o de la noche. También ocurre que en esa dirección se ven edificios y luces que se mitigan al amanecer o se resaltan en las noches de luna. Especialmente cuando se reduce la sensibilidad de la cámara y se toman las fotos sub-expuestas que el tiempo permite.

Algunas estan contrastadas o intencionalmente desenfocadas, pero todas miran hacia el mismo punto y reflejan los mismos techos. Dia o noche, la idea es reflejar el cielo de una ciudad que no deja de crecer.

No haré más comentarios y espero que les gusten.

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